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Inclusión financiera empresarial

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Santiago Castro - scastro@asobancaria.com

Las intenciones detrás de muchas de las políticas económicas de los últimos años han abogado por dar respuesta a las necesidades del aparato productivo del país. No obstante, aún se requieren mayores esfuerzos para consolidar un entorno empresarial saludable y así incrementar las tasas de creación y supervivencia de las firmas en Colombia, un factor fundamental para el progreso económico y social.

La tasa de crecimiento promedio del número de empresas del país fue de 3,0% en el último cuatrienio, cifra superior al crecimiento económico para el 2018. Ya en dicho año, existían cerca de 1,6 millones de empresas, de las cuales un 92% correspondían al segmento micro, 6% eran pequeñas, 1,5% medianas, mientras las grandes sólo representaban un 0,5% del total. Esta estructura no varía mucho de la observada a nivel internacional, donde las micro, pequeñas y medianas empresas representan la mayoría del universo empresarial. En efecto, en países como Estados Unidos, España y algunos de América Latina, más del 90% de las empresas son de tamaño reducido.

Lo anterior nos dirige a resaltar el gran aporte económico de las microempresas, las cuales contribuyen con cerca del 40% al PIB del país y generan cerca del 80% del empleo. En este punto, es importante anotar la importancia de los emprendimientos en la generación de empleo en países emergentes. En efecto, mientras que en países como Estados Unidos y algunos de los miembros de la Unión Europea la participación de las Mipymes en el empleo asciende al 30%-40%, en los países de América Latina esta asciende a registros del 60%-80%.

Dichas cifras, que entre otras cosas no son despreciables, sostienen que los esfuerzos mancomunados entre el Gobierno y el sector privado se deben enfocar en crear un ambiente propicio al emprendimiento y en proteger el tejido empresarial existente. Para esto, es importante promover el acceso de cada vez más empresas al sistema financiero formal para consolidar firmas competitivas y eficientes que puedan dar respuesta a sus necesidades de financiación y ahorro en un entorno amigable y seguro.

Ante esto, los resultados hasta ahora en materia de inclusión financiera empresarial y nivel de actividad han sido positivos pero no suficientes. El número de empresas con al menos un producto financiero en Colombia se incrementó en 9% desde 2014, superando las 900.000, y de ellas, cerca de 71,6% realiza un uso activo de los productos financieros que posee. No obstante, se requiere seguir intensificando la entrada al sistema financiero formal de más empresas, en especial Mipyme. Según estudios de demanda, los factores que explican la no utilización de instrumentos de financiamiento en este segmento empresarial se asocian, en su mayoría, con la autoexclusión, el exceso de trámites y el no considerarlo necesario para su actividad económica.

En síntesis, la importancia del acceso a crédito y ahorro formal por parte de las empresas del país plantea la necesidad de intensificar las iniciativas que promueven un mayor uso de los productos financieros entre los empresarios colombianos. Resulta necesario también fortalecer las políticas públicas encaminadas a fomentar la formalización empresarial y los programas de educación financiera empresarial con el fin de que todas las firmas entiendan los beneficios de efectuar ahorro formal y de generar un historial crediticio para la supervivencia y crecimiento de sus negocios.

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