Analistas 04/03/2020

El cambio climático no da espera

Los efectos del cambio climático han sido particularmente visibles y acelerados en las décadas recientes. El calentamiento global, principal efecto de este fenómeno, presenta un alto potencial de afectar la sociedad, los mercados y las empresas, por lo que resulta de vital importancia continuar con los planes de acción para mitigar los riesgos y el impacto de fenómenos naturales derivados del calentamiento global.

Según el Global Risks Report del Foro Económico Mundial, por primera vez en la historia las preocupaciones ambientales lideran la lista de riesgos más importantes en términos de probabilidad e impacto sobre el desarrollo socioeconómico de las naciones. Entre ellos se encuentran los asociados a eventos climáticos extremos, crisis del agua, pérdida de biodiversidad, colapso de los ecosistemas y el fracaso en la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo.

La celeridad de estos cambios prende aún más las alarmas debido a que las alteraciones son cada vez más fuertes de lo esperado. Prueba de ello son los climas extremos sin precedentes en los últimos años, con temperaturas marcando récords históricos, la mayor frecuencia e intensidad de los desastres naturales y el ritmo precipitado en la extinción de especies en el mundo.

Preocupa que la comunidad internacional no ha tomado las acciones suficientes y efectivas para limitar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ni tampoco para reducir la vulnerabilidad ante este fenómeno. En el caso específico de los países de América Latina, la dilación de los gobiernos y del sector privado en priorizar el riesgo climático puede desembocar no solo en la pérdida de habitabilidad de la infraestructura, equipamiento del espacio público y suspensión de servicios públicos, sino en posibles pérdidas de vidas humanas y desplazamientos forzados de grandes poblaciones.

La regulación internacional se ha pronunciado estableciendo la norma ISO14090 de 2019 que comprende los principios, requerimientos y pausas para la adaptación a los cambios climáticos por parte de las organizaciones públicas o privadas en el mundo. Estos lineamientos son bienvenidos para su aplicación en la medida que también propenden por la definición de Planes de Continuidad del Negocio en el sector empresarial ante la interrupción de las actividades por efectos del cambio climático, partiendo de los riesgos propios de cada firma en cualquier punto de su cadena productiva.

No obstante, el papel de las organizaciones debe ir más allá de solo mitigar los riesgos de eventos climáticos dentro de su actividad. Deben constituirse en agentes transformadores que puedan ejercer y reformarse hacia un paradigma de actividades amigables con el medio ambiente, y que permitan el desarrollo económico sin comprometer los ecosistemas. El papel del sector privado debe enfocarse en adaptarse de forma efectiva, realizable y resiliente para demostrar una gestión de riesgos sólida y creíble ante los impactos del cambio climático.

Sin duda, es mucho lo que el sector privado y los gobiernos pueden hacer para enfrentar los efectos derivados de estos cambios y garantizar la estabilidad y continuidad de los negocios. El tiempo apremia, el deterioro ambiental continúa y si no se prioriza una agenda de sostenibilidad ambiental y se incentiva la ejecución de este tipo de planes organizacionales para atacar esta problemática, los impactos podrían ser catastróficos ante un entorno que sugiere poco tiempo para llevarlos a cabo. El sector privado deberá, con vital compromiso, seguir avanzando de forma decidida en este frente.