MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Esta semana estuve en un panel al que me invitó ProAntioquia y la Cámara de Comercio de Medellín para hablar de periodismo junto a la colega Paola Herrera. Un auditorio con público mayoritariamente del sector privado, al que me parece que le quedaron varios mensajes clave sobre la relevancia del periodismo para cubrir a cualquier gobierno. Hubo un momento en el foro en el que, sin embargo, tuvimos que hacer un mea culpa sobre los errores que estamos cometiendo los periodistas en un momento tan coyuntural y que ha llevado a que las audiencias en general se aparten y tengan distancia frente a la credibilidad y legitimidad de los medios tradicionales.
Me refiero, por supuesto, a las audiencias interesadas en consumir información real, y no a las bodegas que se multiplican todos los días en las redes para desacreditar porque sí todo lo que no confirma sus propios sesgos.
Este es mi resumen para los lectores: los periodistas en los últimos años hemos estado más interesados en que nuestras opiniones sobre el mundo sean visibles y virales, que en explicar el mundo: nuestro trabajo real. Yo he hecho parte de esa idea y hoy genuinamente creo que me he equivocado.
Un ejemplo fácil y preciso podría ser lo que ocurre en un terremoto. Cuando un periodista cubre un terremoto debe estar más interesado en explicar lo que ocurre; en contar lo que está pasando con las casas destruidas, las víctimas, los sobrevivientes y las personas atrapadas.
La primera motivación de un periodista para un evento de última hora como ese nunca va a ser opinar sobre el terremoto, sino contarlo.
Pero para el resto de la agenda está ocurriendo lo contrario. Parece que nos interesa más opinar sobre todo y sobre cualquier cosa antes de querer entender la complejidad de lo que ocurre, reportearlo y contarlo sin exponer las convicciones del corazón o la piel ideológica. En la universidad, un buen profesor que escribió libros e investigaciones muy importantes para el país me dijo que uno debía, antes de las 5 W, tratar de responder las 4 C para hacer periodismo.
Las 5 W son elementales: quién, cuándo, dónde, cómo, por qué. Las 4 C requieren más esfuerzo y rigor: conocer, comprender, corroborar y saber contar. La guerra de opiniones de periodistas sobre el mundo está haciendo perder de vista las explicaciones sobre el mundo que deberíamos estar dando los periodistas. Opinar es, en realidad, un impulso primitivo para un periodista. Comprender una realidad, estudiar un tema, hablar con varias fuentes, reportearlo, llamar a corroborar, confirmar y luego desplegar las mejores herramientas posibles para saber contarlo es otra cosa.
Esto ha llevado a que las personas tengan cada vez más claridad de lo que opina un periodista y de con qué intereses políticos se encuentra. Eso puede ser para algunos transparente.
Yo cada vez más creo que el mejor camino es que el oyente, lector o televidente no logren adivinar en dónde se para un periodista en lo personal frente a gobiernos o tendencias políticas: el periodismo debe ser respetuoso, pero veedor del poder en todos los gobiernos por igual. Y hoy, en un mundo tan difícil y lleno de problemas confusos, sería bueno que nos enfocáramos mucho más en entenderlo, estudiarlo, comprenderlo y saberlo contar.
El camino obligado del ajuste es correcto; será mucho más corto si se recorre con el subsuelo trabajando a favor
Una mala idea que ha conducido a pueblos enteros a la hambruna y el desastre ambiental, y que podría ser igualmente letal en un país tan heterogéneo como Colombia