Analistas

Volver al trabajo…

Cuando se hace una pausa, se descansa, se reflexiona, se es creativo trazando planes, todos los días se hacen cosas de forma diferente, se disfruta de lo que se hace, se tiene el tiempo para observar los detalles del entorno y se alimentan las relaciones; en pocas palabras podemos decir que somos felices en esta época.

¿Qué hacer para que estas emociones y sentimientos que se vive en estas pausas, permanezca a lo largo del año? El dramaturgo Víctor Hugo decía: “¿sabe cuál es mi enfermedad? La utopía, ¿sabe cuál es la suya? La rutina. La utopía es el porvenir que se esfuerza en nacer. La rutina es el pasado que se obstina en seguir viviendo.”

Una de las razones para que el sentimiento de felicidad se difumine en la cotidianidad, es la RUTINA. En vacaciones se ven atardeceres como únicos y especiales, pero todos los días hay atardeceres, que pasan desapercibidos; a veces no se dialoga o se comparte con las personas con quienes se trabaja a diario; como se dice coloquialmente; todo se vuelve paisaje y pierde su sentido. La expresión “hacer de lo cotidiano, algo extraño” es una de las claves para romper la rutina y para ello debemos ser sensibles a lo esencial, proponer e innovar. Recordemos que innovar no es solo tener ideas, para innovar se debe renovar, es decir poner en práctica estas ideas y convertirlas en realidad.

La UTOPÍA, es trabajar por algo trascendental que a veces puede parecer de difícil realización y se dice que la principal utopía social es el deseo de ser felices y encontrar sentido a nuestra vida.

En esa búsqueda de la felicidad, se ha hablado mucho en diferentes disciplinas, y recientemente se han dado a conocer los resultados de una investigación que lleva 75 años con cuatro directores de proyecto en este tiempo, el actual es Robert Waldinger quien es Director del Estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard. La investigación se centra en la pregunta: ¿qué nos mantiene sanos y felices a medida que avanzamos por la vida?. Desde 1938 han rastreado las vidas de 724 personas, año tras año, preguntando por su trabajo, su vida familiar y su salud. Ahora, continúan estudiando a más de 2.000 hijos de estos. La principal conclusión de este estudio es que las buenas relaciones son lo que nos mantiene felices y saludables.

La propuesta es trabajar en estos dos sentidos, romper la rutina con pequeños detalles o momentos, para renovarnos y recuperar la capacidad de asombro y de encanto. La segunda construir y alimentar nuestras relaciones para convertirlas en vínculos, Waldinger dice: “no es sólo el número de amigos que se tiene, y no es si se está en una relación comprometida; es la calidad de las relaciones más cercanas las que importan…” y las que nos acompañan en el día a día y a lo largo de nuestra vida. 

Por ello las organizaciones, más que crear un área de felicidad como última moda, deben consolidar su cultura y comunicación articulando todas las áreas para que la innovación cotidiana sea el principal antídoto para no caer en la rutina, fomentar en la labor diaria el gusto por lo que se hace, fortalecer las relaciones laborales basadas en el respeto, tolerancia, solidaridad; y propiciar una dinámica de trabajo que favorezca el balance entre lo laboral y personal para que las organizaciones sean más productivas, las familias tengan una mejor calidad de vida y de esta manera aportar a la construcción de un país más feliz.