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Ser ejemplo de paz

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Recordemos el 4 de febrero del 2008, cuando millones de colombianos salimos a las calles a marchar, pidiendo, no más Farc, no más secuestros. Donde todos unidos decíamos “Colombia soy yo”, y con esta expresión se respiraba solidaridad. Ese movimiento que inició, y se convocó a través de redes sociales, tenía un solo propósito, unirnos en contra de la violencia, y en ese momento fuimos ejemplo ante el mundo.

Ahora, 8 años después, el mundo nos mira con desconcierto. Porque lo que antes movilizábamos a través de las redes sociales, era la unión de un país; y hoy se ha logrado lo que todos buscábamos y pedíamos en las calles al unísono. Paradójicamente, en ese mismo espacio virtual hoy, se ataca, se discute, se desmiente y se pelea por los diferentes puntos de vista sobre los acuerdos; porque la mirada totalitarista de o todo o nada se ha apoderado de muchos. 

Creo que algunos colombianos no han terminado de asimilar lo que está ocurriendo, no se han dado cuenta que las armas que cobraron miles de víctimas a las 00:00 del 29 de agosto, se silenciaron, y la guerra entre el Estado y las Farc quedó atrás. Parece irreal, pero es cierto. Sí se pudo. 

Ahora el reto es superar el desconocimiento, la desconfianza, la indiferencia y hasta el temor. Démonos la oportunidad de consolidar el sueño que hemos querido, un país mejor avanzando hacia la paz. La invitación nuevamente es a conocer y a confiar. 

En días pasados en la lección inaugural de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, de la Pontificia Universidad Javeriana, el Padre Francisco de Roux S.J. , invitó a conocer los acuerdos, pero leyendo los textos en un contexto, es decir, revisar cuáles son los problemas que se quieren solucionar, cuáles fueron las dificultades y las transformaciones que se tuvieron mientras se escribían, y que estaban visualizando hacia el futuro cuando lo estaban escribiendo, solo así se puede comprender un texto, y más estos textos de paz.

No solo es suficiente con conocer, sino que debemos creer y confiar que estamos al frente de una oportunidad única. El Padre de Roux señaló que, si muchas víctimas confían, porque otros no lo hacen. Compartió dos apartes de relatos de las víctimas en la mesa de negociación de La Habana, que son ejemplo de esperanza y confianza: “nosotras no vinimos aquí a invitar a que esta oscuridad siga, a que se acrecienten los odios, venimos a que trabajemos juntos, juntos por construir la luz y la paz en este país”. “Los colombianos no somos solamente esta bestialidad, nosotros somos capaces de emerger de ese barrial, nosotros somos capaces de volver a reconstruir este país, de volver a creer los unos en los otros, somos capaces de reconciliarnos, somos capaces de reconstruir este país, incluso de perdonarnos”

Esta oportunidad de país, según el Padre de Roux; tiene muchos retos, dos de ellos: recobrar la capacidad de vivir como seres humanos sin destruirnos los unos a los otros, sin rompernos y sin humillarnos; así mismo, ayudar al empresariado a comprender sus enormes responsabilidades en estos problemas de fondo, de equidad, de dignidad de la persona, pero también de compromiso con la paz del país. 

Estamos a pocos días de dar el respaldo a los acuerdos y de volver a ser ejemplo para el mundo; al mostrar que los colombianos eligen el país que quieren con democracia y que se puede construir la paz dialogando. El próximo 2 de octubre, día inter- nacional de la No violencia, vamos a cambiar el rumbo de nuestro país. Y como dice Nelson Mandela “Que tus decisiones sean un reflejo de tus esperanzas, no de tus miedos”. Sí a la paz…

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