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¿Nuevo trabajo?

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Sandra I. Fuentes Martínez

El trabajo es la principal fuente de ingresos y en las últimas décadas los retos para alcanzar un trabajo decente para todos son un factor crítico de la sociedad. Las actuales formas de trabajo no son sostenibles, se requieren nuevas políticas desde los gobiernos, y desde las organizaciones, replantear sus dinámicas laborales para alcanzar no solo mayor competitividad, sino aportar a mejorar la calidad de vida de sus colaboradores.

Los ODS replantean una nueva cultura del trabajo, en específico el Objetivo 8 “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”.

El reciente informe de la Cepal y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la coyuntura laboral en América Latina y el Caribe presenta las tendencias que tendrán un impacto profundo en los mercados laborales como son: el acelerado envejecimiento de la población, los movimientos migratorios, las transformaciones de la estructura productiva para alcanzar un crecimiento ambientalmente sostenible y los cambios tecnológicos de la Cuarta Revolución Industrial.
En relación con los cambios tecnológicos, la OIT enfatiza en encauzar y administrar la tecnología en favor del trabajo decente. Es evidente que las plataformas digitales crean nuevas oportunidades laborales; pero la OIT indica que en muchos casos las nuevas formas de trabajo se desarrollan fuera de las regulaciones existentes, de manera que estos trabajadores no gozan de los derechos laborales y sociales establecidos por la legislación correspondiente. Las plataformas digitales dan origen a modalidades de trabajo como los trabajadores a distancia o los llamados “jornaleros digitales”, y a un conjunto de trabajadores que se ubican en el límite entre el trabajo asalariado y el trabajo independiente, muchas veces con elevados grados de informalidad.

Frente a este escenario, el análisis se centra en dos aspectos: el impacto de las innovaciones y en establecer nuevas regulaciones para alcanzar un trabajo decente. Un impacto se encuentra en el crecimiento de la sustitución de puestos de trabajo vinculados a tareas rutinarias, y el crecimiento de nuevos empleos basados en tareas cognitivas no rutinarias con altos niveles de creatividad y pensamiento crítico. Adicionalmente, el cambio acelerado de nuevas dinámicas en las relaciones laborales dependientes e independientes, la creación y destrucción de empleos y la alteración en la calidad de la productividad, tienen efectos en la pobreza y en la desigualdad.

En materia de regulaciones, la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT avanza en la propuesta de una Garantía Laboral Universal respecto de los derechos fundamentales del trabajo, independientemente del acuerdo contractual o la situación laboral en que se desarrolle. Además, impulsa iniciativas para generar lineamientos en aspectos inéditos como los derechos a la desconexión digital y a la privacidad de los datos informáticos de los trabajadores asalariados.

El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga en su reciente libro “Vida, la gran historia”, un recuento y un viaje por el laberinto de la evolución humana, plantea que la vida no puede ser trabajar toda la semana e ir el sábado al supermercado. Esa vida no es humana. Por tanto, los cambios tecnológicos deben permitir rediseñar nuevas formas de trabajo decente para una vida más humana.

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