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Estabilidad en el Banco Central

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Rodrigo Botero Montoya

Tal como sucede con la buena salud, la estabilidad financiera tiende a pasar desapercibida en el acontecer cotidiano. Su verdadera importancia se hace evidente cuando se ha perdido. La estabilidad financiera tiene una estrecha relación con el buen funcionamiento de la autoridad monetaria, el banco central. La experiencia internacional sugiere que la independencia del banco central es una manera eficaz de garantizar la estabilidad financiera.

Durante la administración anterior en Argentina, el Jefe de Gabinete del presidente Macri apareció en un acto público trazando directrices para el manejo de la política monetaria. El profesor de Harvard Kenneth Rogoff, quien se encontraba entonces en Buenos Aires, declaró: ‘El Banco Central independiente es muy importante. Es difícil explicar por qué, pero es algo que importa mucho…Que los mercados perciban que el Banco Central está perdiendo independencia es altamente desestabilizador.’

Cuando hay estabilidad financiera, la labor de la autoridad financiera es poco noticiosa. Esa es una actividad especializada, rigurosamente técnica, y en cierta forma, aburrida. Lo ideal es que el manejo monetario no produzca emociones fuertes ni titulares de prensa. La ausencia de noticias monetarias es una buena noticia. Así lo prefieren los inversionistas y la comunidad financiera. El momento para preocuparse es cuando los temas relacionados con la autoridad monetaria empiezan a figurar en los medios de comunicación.

Ahora bien, en Colombia hay tranquilidad financiera. La inflación permanece dentro del rango meta. La tasa de cambio fluctúa dentro de unos parámetros razonables. El sistema bancario está en capacidad de suministrarle un flujo de crédito adecuado a la economía. A pesar de este ambiente de normalidad, la independencia del Banco de la República empieza a adquirir relevancia como tema de controversia pública. Esta controversia es inoportuna e inconveniente. El origen de la controversia es el temor que se ha abierto camino de que existe la intención de desplazar al Gerente del Banco, quien no goza de las simpatías de los dirigentes del partido de gobierno.

El Gerente del Banco es nombrado por la Junta Directiva del mismo, por un período de cuatro años, que puede ser renovado dos veces. Por lo tanto, en condiciones normales, el Gerente puede permanecer en su cargo durante 12 años. Aunque la próxima elección tendrá lugar en diciembre, se rumora que el Gobierno presentaría un candidato propio. Parece poco probable que se obtuvieran los votos necesarios en la Junta Directiva para permitirle al Gobierno imponer su candidato para Gerente del Banco. Sea esto como fuere, el hecho de que se esté cuestionando la firmeza del compromiso gubernamental con la independencia del Banco de la República constituye un factor perjudicial de incertidumbre.

El gobierno dispone de una fórmula sencilla para despejar esa incertidumbre. Ella consiste en un breve comunicado de la Casa de Nariño que incluiría las siguientes frases:

1. La independencia del Banco de la República es parte integral del ordenamiento institucional del país.

2. El Gobierno respalda la confirmación en el cargo del actual Gerente para el período 2021-2025.

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