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La brecha social rural

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Entre los documentos de trabajo que vienen siendo preparados para la Misión Rural, quisiera destacar en este artículo el desarrollado por la Comisión Económica para La América Latina, Cepal, dirigido a analizar las desigualdades y las brechas sociales que existen entre las zonas rurales y urbanas del país. Aunque lo concerniente a las recomendaciones  de política debe esperar a que los autores y la propia Misión las hagan públicas, sí se puede hacer referencia a algunos de los resultados preliminares como son los relativos a los déficit en los principales bienes y servicios públicos sociales, que según el documento alcanzan directa o indirectamente la categoría de derechos y aspiraciones sociales fundamentales para las zonas rurales (educación, servicios de salud, acceso a agua y saneamiento, condiciones de vivienda, y otros servicios básicos) , así como a las brechas entre la zona urbana y rural para los servicios públicos sociales.

Las brechas se calcularon en el documento en referencia a partir de información del Censo del 2005 y de la base del Sisbén con datos entre 2011 y 2013. El resultado más significativo es que se evidencia un cierre de brechas relativas en los servicios sociales, frente a una leve disminución en las condiciones de vivienda y en servicios públicos. Así, por ejemplo, se encuentra que la situación de desigualdad en educación estaría mejorando. En servicios públicos, el déficit en la zona rural de acueducto, alcantarillado, fuente de agua mejorada y recolección de basuras es superior en ocho veces más que en las ciudades. Se resalta en el trabajo la desigualdad en la recolección de basuras y en alcantarillado, cuyos servicios desatienden a más de la mitad de la población rural. Entre el 2011 y el 2013 estas desigualdades no disminuyen significativamente y los déficits de los servicios públicos, en general, aumentan en el campo y en la ciudad. En cuanto hace a las condiciones de vivienda se identifica que existen grandes disparidades entre los materiales de construcción (pisos y paredes) que se utilizan en las ciudades y en el campo. En el 2013 la brecha del déficit de material de pisos desciende a 4,5 veces y de material de paredes disminuye a 3,4 veces. La proporción de hogares en hacinamiento crítico, por su parte, muestra una mejora leve en el campo y en la ciudad, y la brecha se mantiene.

Con relación a los servicios de protección social, el estudio encuentra que la brecha en el déficit de afiliación a salud es favorable a la zona rural. Sin embargo, esto se debe, a que entre 2011-2013 el déficit de afiliación aumentó en las ciudades. El documento resalta que la brecha en lo relacionado con la vinculación al sistema de pensiones es muy alta en las zonas rurales debido a la alta informalidad laboral en el campo. Las estadísticas disponibles de Fasecolda indican que solo cerca de 350.000 trabajadores rurales se encuentran cubiertos con el seguro de riesgos laborales, lo que corresponde casi que estrictamente a aquellos clasificados como formales en Otras Localidades, según las Encuestas de Hogares. Esto significa que cerca de 7% de los trabajadores vinculados a estas labores en zonas rurales gozan de dicha protección. Estudios como los que viene desarrollando la Cepal para la Misión Rural son de gran importancia para el replanteamiento de la Política de Desarrollo Rural Integral que se desprende de punto uno de la Agenda de la Paz que se discute en La Habana. Además, las metas concretas de cierre de las brechas sociales entre la ciudad y el campo deben hacerse explícitas en el nuevo Plan de Desarrollo. 

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