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Analistas 31/01/2021

Queremos zanahoria

Ardua labor la que están haciendo el Gobierno Nacional y algunos gobiernos locales en reactivar la economía cuidando y protegiendo los empresarios que contra viento, marea y malas decisiones de los alcaldes populistas que no entienden de donde salen los recursos que ellos derrochan ni tampoco que significa el hambre y la necesidad para la gente.

El Curso para Dummies sobre economía inicia con la realidad de que los únicos que generan recursos y riqueza son los empresarios y que gran parte de ese dinero que ellos producen se lo entregan al Estado vía impuestos, gravámenes, tarifas, contribuciones, convenios, tasas, timbres, y otros muchos cargos que cobra el gobierno para poder funcionar, pagar los salarios, salud y pensiones de la burocracia. Así mismo otra parte se utiliza para hacer inversiones sociales, infraestructura social, sufragar emergencias llevando a la preclara conclusión que si no hay empresas no hay recursos económicos para nada.

En esa lógica, la labor primera de cualquier servidor público debe ser garantizar los Derechos Humanos, y en segundo lugar procurar los recursos y el trabajo digno. Esto se traduce directa e inexorablemente en tener una estrategia que incentive la libre empresa, el crédito barato y de fomento, la conectividad virtual y vial en la ciudad para la movilidad de personas y carga, pero poner el mismo interés en la movilidad de la ruralidad donde también están los empresarios más olvidados y que son los que nos garantizan la seguridad alimentaria.

Queda claro que para cumplir con cualquier estrategia que mejore la calidad de vida, la equidad y la igualdad de oportunidades se necesita de los empresarios ¡que a su vez son empleo, recursos, conocimiento, alimentos, salud y bienestar! y que atacar, obstaculizar, castigar y estigmatizar a los empresarios es una torpeza que lleva al hambre, a la desesperanza, a la enfermedad, a la pobreza, la precarización de los servicios básicos y la desconfianza en la institucionalidad.

Vemos como algunos burgomaestres -en su afán de hacer golpes de opinión- caen en un gran error de subestimar la capacidad de análisis y decisión de las personas que saben que deben cuidar su vida, pero que además son responsables por la vida, manutención y bienestar su familia. De esto se desprende que los ingentes recursos que se gastan en controles y prohibiciones son más eficientes y eficaces si se invierten en cultura de prevención y en facilitarle la vida a los empresarios, desde el más sencillo hasta al más sofisticado, en cumplir su labor empresarial que al fin al cabo y, como lo señala este artículo, es una labor social.

Me llega a la memoria las palabras de Ayn Rand, quien afirmaba “Si un empresario hace un error, las consecuencias las paga el mismo. Si un burócrata hace un error, las consecuencias las pagamos todos”

Lo último y no menos importante es pedirle a los políticos que ya están en campaña que tengan la dignidad y decencia de no utilizar la angustia y abusar de las expectativas de la gente con desinformación en el momento donde todos tenemos que rodear las decisiones y acciones de los científicos, la academia, los gremios, las asociaciones que están sumando a las alternativas de solución.