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Mujer, redes y desarrollo

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En el pasado mes, convocadas por la Fundación Oleoductos de Colombia, se reunieron en San Antero Córdoba más de cuatrocientas lideresas de los departamentos de Casanare, Boyacá, Antioquia, Santander, Córdoba y Sucre para compartir experiencias sobre mujer, familia y desarrollo donde queda en evidencia la capacidad de la mujer para reinventarse sobre cualquier situación, dificultad o privación, siendo modelo en desarrollo humano, social, empresarial y espiritual.

Ejemplos de mujeres extraordinarias que pese a toda clase de dificultades, exclusiones y privaciones, nunca se rinden, no se victimizan, por el contrario son dueñas del perdón y del optimismo y que con cada vivencia son fortalecidas; son ellas la luz para sus familias y el modelo para sus comunidades y la esperanza para el país.

La tarea para todos nosotros como sociedad civil, como parte de esas comunidades y como empresarios responsables es generar más oportunidades de convergencia con esas mujeres líderes para que se fortalezcan y para que con la unión de redes podamos trascender cada vez más en la calidad de vida, la organización y control social y a su vez sea este el ejemplo para nuevos líderes, nuevos gobiernos regionales, locales y nacional, con mujeres que piensen y actúen transparente y coherentemente buscando el bien común.

El trabajo que vienen haciendo instituciones privadas, fundaciones y ONGs con el empresariado responsable con comunidades organizadas donde las mujeres son parte deliberante cada vez más activas se evidencia en programas y proyectos novedosos y que incluye a la familia y cohesiona a la sociedad. Todos conocemos a esas mujeres que no dan tregua persiguiendo visiones ambientales, de inclusión en la educación, en el cuidado de los niños y los ancianos, en empresas sostenibles, en promoción y asistencia en salud, en fortalecimiento de las organizaciones de base. Hay que hacer una mención importante para las mujeres que han entregado su vida al servicio en las diferentes organizaciones religiosas, solo con el interés de servir.

Haciendo el reconocimiento a todas estas mujeres líderes, vectores de paz y desarrollo, es importante mencionar que en la red de inclusión que ellas crean, todos somos ganadores, pues los Gobiernos cumplen sus planes de desarrollo, las instituciones y las ONGs cumplen con su misión, las comunidades que mejoran su calidad de vida y construyen convivencia en sus comunidades y las empresas mejoran su competitividad y viabilizan sus negocios; y en ese círculo virtuoso, todos construimos relaciones de confianza.

Seguro en esta coyuntura de post acuerdos del Gobierno Nacional con los grupos guerrilleros en Colombia, las líderes mujeres también encontraran la forma de enseñarnos a perdonar, construir territorios con respeto y dignidad, darnos la esperanza y ojalá sea esta la oportunidad para que las mujeres ocupen más y mejores posiciones para generar políticas públicas que aseguren un país con más prosperidad y justicia.

Para terminar quiero traer a colación un ejemplo mundial de Responsabilidad Social de la industria minero energética que opera en Colombia que desde hace más de 20 años vienen haciendo un trabajo sistemático en comunidades rurales donde tienen operaciones, algunas veces directamente y en otras a través de sus fundaciones y es de esas experiencias, que hoy estoy claro que quienes son los motores del desarrollo y de la organización social efectiva son las mujeres.
 

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