Analistas 09/01/2021

Mejores competencias

En un estudio para el desarrollo de la herramienta de coeficiente de ejecución hecho por Harris Interactive* con 12.000 personas concluyó que solo un tercio de los empleados tenían claro lo que su organización está tratando de lograr, solo uno de cada diez sentía pasión y tenía compromiso con las metas de su organización y uno de cada 10 había conectado sus tareas con las metas organizacionales, la mitad sentía que no podía aportar todo su talento, creatividad e inteligencia, únicamente una tercera parte tenía clara la medición de éxito de sus metas y solo un cuarto dijo que trabaja con sus colegas para lograr las metas.

El mismo estudio también arrojó que solo 3% de los encuestados respondió que eran ciertas las afirmaciones referidas a que la misión estaba efectivamente traducida en pocas metas, que las metas corporativas estaban traducidas en las metas de las divisiones y estas a su vez en tareas diarias; así mismo que las metas eran revisadas mensualmente.

Panorama este bastante crítico si se tiene en cuenta que este estudio se realizó años antes de la pandemia con su consecuente virtualidad, pero que su vigencia nos invita en esta nueva realidad y virtualidad a focalizarnos en la búsqueda y desarrollo de nuevas formas de conectar a toda la organización con objetivos y metas, a hacer vibrar a todas las personas y a identificar los líderes que necesitamos en las organizaciones para ser exitosos en este nuevo escenario. Fácil hacer afirmaciones, pero es claro que no todos los líderes han entendido que hay que revisar todo el sistema, desde los principios, la visión y la misión de la organización para no desaprovechar el conocimiento, la experiencia y las lecciones aprendidas durante la vivencia de 2020 y quizá anteriores si no se han incorporado.

Esta coyuntura es la gran oportunidad para hacer una nueva estrategia donde legítimamente la alta gerencia pueda hacer evidente la importancia de su gente en la construcción de una forma de trabajo de dar resultados sorprendentes, que partiendo de la estrategia se entiendan las prioridades, se acuerden la forma de lograr las metas, se alineen los equipos de trabajo, se empoderen los equipos, se den nuevas responsabilidad, se reconozca la toma de decisiones agiles, se remuevan las barreras y se acuerden las formas de rendición de cuentas sistemáticas.

Con seguridad el resultado de este ejercicio será también la oportunidad para poder reconocer las competencias diferentes a las que hoy son las que se utilizan cómo criterio de búsqueda, desarrollo y calificación y también se cambien por unas más centradas en personas con principios, carácter, actitud, conocimiento del negocio, solución de problemas, manejo del recurso y la mentalidad de abundancia para que sean los nuevos líderes.

*Estudio en los Estados Unidos comisionado por Franklin Covey 2002