Analistas 21/11/2019

Coctel, guayabo y remedio

Todas las insatisfacciones, dolores, miedos y odios agitados por los expertos en exacerbar resentimientos dan como resultado sentimientos negativos como la rabia contra todo, tristeza y desesperanza de las personas, pero para los que convocan masas para generar caos son precisamente el éxito y la primera contribución al cumplimiento de sus objetivos. Obviamente tambien veremos a congresistas diciendo que hay que hacer cambios y nuevas legislaciones, como si ellos no tuvieran esa misión y esa responsabilidad.

Las marchas de protestas, en el caso colombiano, están llamadas a convertirse siempre en asonada cuyos únicos resultados son los heridos, los daños a la infraestructura, a los trabajadores, a comerciantes, campesinos, empresarios y transportadores que necesitan producir, vender o transportar para conseguir el pan de cada día y que no pueden hacerlo por las protestas por todo.

Lo que también es cierto es que según la estrategia que hemos visto en Chile, deberán seguir mas paros y bloqueos, y en consecuencia más daños, más heridos y más rabia y frustración, pues los que tienen intereses políticos y necesidad de protagonismo seguirán exacerbando con discursos de odio y promesas incumplibles. Únicamente el gobierno puede encausar esa energía de manera adecuada para lograr los cambios que más quiere la gente del común y de bien, a saber: más oportunidades de trabajo e igualdad en oportunidades de estudio, más inversión en infraestructura social y de forma inmediata más y mejor acceso a la justicia y más seguridad.

Todo lo anterior presupone un esfuerzo grande y decidido del Gobierno Nacional para concertar con la clase política decente y democrática para construir una visión superior con metas claras para poder avanzar en una agenda de todos los que creemos en la democracia, la institucionalidad, las libertades y el libre mercado. También supone que los funcionarios que trabajan moviendo la agenda de país tengan menos miedos a tomar decisiones pues se ha confundido la cultura de la trasparencia a través de la probidad proactiva y preventiva con la búsqueda reactiva de fallas y de posibles culpables. Pero reitero, lo más importante y absolutamente necesario es la visión superior construida por personas conocedoras y representativas que en conjunto con líderes de las diferentes ramas del gobierno. Para eso necesitamos también de los magistrados, jueces, congresistas y funcionarios una mayor humildad, mejor y permanente comunicación y continuas rendiciones de cuentas a los ciudadanos.

Para que una protesta sea efectiva se debe convertir en propuestas concretas de cambio y también exige líderes que entienden el problema y la solución, que sean representativos y no autoproclamados al servicio de un propósito de pocos, que puedan generar conversaciones incluyentes, que reconozcan y aprecien la multi diversidad y sabiduría de nuestras regiones dispuestos a construir en derecho y con el aparato de gobierno, con la academia y el sector privado una solución para que sea seguida por los políticos