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Trumpada: ¿La historia se repite?

Y yo que pensaba que únicamente los colombianos éramos unos desmemoriados que repetimos una y otra vez la misma historia, al parecer es un síndrome mundial. Desde el gobierno Bush, se dio vía libre de nuevo a la barbarie, a la guerra como la solución a todo, dejando de lado el diálogo de personas racionales y seres humanos responsables, en el que la muerte y la pérdida de miles de hijos de familia había dejado horrorizado al mundo con la capacidad del ser humano de comportarse como un animal. 

No bastó con las miles de muertes del 11 de septiembre de 2001 para mostrar una vez más que la guerra lo único que trae es más guerra. Se decidió en aquella época el inicio de la guerra contra el terrorismo o como mal se llamaba contra el “eje del mal”, sino que también se dejó un país en una fuerte crisis financiera la cual se sintió como un terremoto en el resto del mundo. El cansancio por una guerra sin fin hizo que pudiera el presidente Obama tener entrada a la Casa Blanca, trayendo tranquilidad y estabilidad a muchos mediante su política de diplomacia y pensando en las necesidades del pueblo y del mundo entero. 

Pero solo se necesitaron ocho años para que llegara a ser elegido Trump, un empresario que poco sabe de diplomacia y derechos humanos. El que ha iniciado un camino en la lucha contra la inmigración. Para llegar a ser presidente de un País o de una empresa no solo necesitan conocimientos empresariales, se debe saber y entender cómo funciona el mundo, desarrollar otro tipo de habilidades que no necesariamente las ha desarrollado al interior de una empresa o de las empresas manejadas bajo su control. Puede, eso sí, tener otras habilidades.

¿Qué es ser empresario? Nos preguntamos. Y, ¿qué es ser un excelente empresario? Para lograrlo se debe ser profesional en la labor. Cuando me refiero al profesionalismo no hablo de una carrera, sino de saber cómo tratar a su gente, pues el cómo se sienta el personal, será determinante en la calidad y competitividad a la empresa. 

Saber de finanzas no es suficiente, se deben tener algunas otras cualidades y habilidades. Para ser un buen Presidente se debe conocer de políticas internacionales, sobre todo tener unos conocimientos básicos de historia para, por lo menos, no repetir errores pasados. Se ha anunciado en varios medios de comunicación que la Casa Blanca pasará a ser un lugar de discriminación racial: estaremos entonces en presencia de una nueva oleada de la historia vivida en 1940 con el Dictadura de Hitler, quien dejó más de 50 millones de muertos y no precisamente a sus espaldas? Esperemos que no.

Llevamos desde 1948 en la lucha por la protección de los derechos humanos tras la desastrosas Guerras Mundiales. Se han creado la Organización de Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la OIT, el Pacto Global, los Principios Rectores de Empresas y Derechos Humanos y la OIM para el caso de las Inmigraciones, entre otros. Y ya conocemos el resultado cuando empresarios que no conocen de materia de derechos humanos, ni de políticas públicas llegan a tomar el poder sobre naciones, caso Nigeria con la Petroleras, Hidroeléctricas en Colombia, Maquilas en Argentina y China, entre miles de casos. 

Y es que la codicia, el ego del poder han hecho que el mundo sufra las consecuencias de aquellos que no entienden el poder que el electorado ha dado es para construir un mejor lugar y no para destruirlo. 

Hago un llamado a los presidentes del mundo y de empresas. Para que no olviden que para ser presidente o alto ejecutivo no solo es necesario ser muy bueno es su labor específica, sino que debe ser profesional: “empresario profesional” es decir, conocer de relaciones internacionales e internas, para poder tener un tejido relacional saludable y viable en aras del servicio con calidad de forma competitiva, siempre respetando los derechos humanos para no repetir la misma historia una y otra vez.