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La felicidad: un hábito

A finales de 2015 les compartí 21 hábitos de felicidad, los que hoy quiero recordar, considerando que se acerca el Foro de Felicidad: Optimismo Corporativo del próximo mes de septiembre.

Recordar que químicamente el cerebro produce un componente que te ayudará a mantenerte feliz, llamado serotonina. Este químico se produce por medio de la ingesta de chocolate, el sueño, mantener la serenidad, el silencio y la sonrisa.

Existen miles de teorías de cómo ser felices, la cuestión es que la felicidad es un tema que debe ser tratado desde adentro del corazón.

He encontrado que la felicidad se define como “la habilidad de encontrar la luz interna que tienes tú como ser, poder externalizarla en el aquí y ahora, dentro de un contexto o entorno”.

Al ser una habilidad se hacen necesarios estos 21 hábitos para convertirte en un maestro de la felicidad: 1. Sal a dar un paseo, mejor si vas a pie. Disfruta del paisaje; 2. Ponte frente al espejo y ríete sin parar por 30 segundos; 3. Da un abrazo de corazón a corazón por 30 segundos; 4. Llama a cinco personas a darles las gracias por existir; 5. Sube el volumen y canta en la ducha; 6. Ten una cita contigo: arréglate y vístete para encontrarte feliz; 7. Come algo que te encante. Date un premio; 8. Pon una canción que te guste y baila por 30 segundos solo; 9. Aprende algo nuevo; 10. Dale una sorpresa a alguien, quien no lo espere de ti; 11. Hidrátate, toma ocho vasos de agua al día y come saludable; 12. Busca un olor que te guste y huélelo un rato; 13. Invierte tu dinero en experiencias; 14. Sé asertivo, di lo que piensas con mucho amor; 15. Desayuna bien, así tendrás la energía que necesitas; 16. Da las gracias; 17. Entender cada situación como un gran reto; 18. Siempre saluda a quien encuentres en el camino; 19. Pega recuerdos bonitos; 20. Usa zapatos cómodos; y 21. Vive en servicio con amor.

Finalizo con esta increíble historia: En 1957 según cuenta la leyenda, en un monasterio había un Buda gigante hecho de arcilla. Debieron realizar un traslado del lugar donde se encontraba dicha estatua de arcilla. En el momento en el que decidieron moverlo, uno de los monjes oyó un ruido. Pensando que el Buda de arcilla se había roto decidió parar y mirar lo ocurrido. El monje observó y vio que el Buda tenía una grieta, y que se podía ver una pequeña luz detrás de la arcilla.

Le pareció muy extraño y por un instante no quiso moverlo por miedo a que se rompiera por completo. Después de un rato de estar observándolo quiso tocarlo, y de repente empezó a agrietarse más hasta que finalmente se rompió completamente. Así, se dieron cuenta que el Buda, al que habían estado mirando por años en realidad no era de arcilla sino de oro.

Muchas veces en la vida nos encontramos en la zona de confort, esa zona tranquila donde no hay cambios que molesten. Resulta que si decides moverte de allí, tal vez, al igual que ocurrió con este Buda encontrarás dos cosas: la primera, que tienes más potencial del que imaginabas; y segundo, que la felicidad está en el interior.

Para finalizar los esperamos en el Foro y se les invita a dejar de buscar la felicidad pues lo que hay que hacer es empezar a vivirla aquí y ahora.