Analistas

Lo que a los trabajadores realmente les importa

Greg Leiserson, economista del Centro Washington para el Crecimiento Igualitario, publicó hace poco en su blog un artículo en el que evaluaba la reforma fiscal; ahí argumentó que las tablas de distribución, que muestran las ganancias y las pérdidas directas de un cambio tributario, miden de manera adecuada las ganancias en la riqueza y no necesitan revisarse para considerar los efectos inducidos en la oferta laboral.

Este artículo atrajo mi atención porque hace tres años argumenté algo similar en relación con proyecciones de la reducción de ofertas laborales como resultado de la Ley de Cuidado Asequible, y si alguien debía sentirse molesto si algunos trabajadores aprovechaban Obamacare para reducir sus horarios laborales o abandonar la fuerza laboral por completo.

La idea en cada caso es que, aunque los cambios o traslados en los impuestos pueden originar cambios en la cantidad de tiempo que trabaja la gente, al evaluar estos cambios hemos de tener en mente que, en una primera aproximación, a los trabajadores se les paga el producto marginal. Esto quiere decir que, si los mayores traslados inducen a algunas personas a trabajar menos, también hacen que ganen menos, de tal modo que la situación del resto de la sociedad no empeore. Si los impuestos más bajos inducen a que los que ganan mucho trabajen más, también quiere decir que se les paga más, de tal modo que el resto de la sociedad no se quede con las ganancias.

Por cierto, esta es la misma lógica que sustenta la propuesta de los economistas Peter Diamond y Emmanuel Saez, la cual establece que la tasa impositiva máxima ideal es la que maximiza los ingresos. Además de los impuestos que pagan, el mayor esfuerzo por parte de quienes son muy ricos en una primera aproximación no constituye diferencias para los demás, debido a que el aumento en el rendimiento se ve reflejado en su totalidad en los mayores ingresos máximos.

Todo esto se vuelve críptico cuando hablamos de crecimiento económico. Recordemos: a los trabajadores les interesa su bienestar, no qué sucede con el producto interno bruto. Enriquecer aún más a los ricos sin que esa riqueza llegue a los de abajo no nos hace bien en abosluto al resto de nosotros.