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Temores de guerras comerciales parecen exagerados

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El 2018 sigue siendo un año volátil. Las bolsas de valores cayeron fuertemente en los últimos días. La razón de la caída no es la reunión de la Reserva Federal y la subida de tasas. Al contrario, la Reserva Federal mostró mucha confianza en el crecimiento económico. Los temores inflacionistas no han aumentado. La normalización de la política monetaria en una manera prudente, con dos o tres subidas de tasas adicionales esperadas este año, realmente muestra que la recuperación de la economía estadounidense está acelerando. Así que fundamentalmente, no hay razones por las cuales preocuparse.

Las actuales turbulencias de los mercados se deben a temores de guerras comerciales. La retórica proteccionista de Donald Trump no debería de sorprender o asustar. Su estilo y sus provocaciones tampoco. El presidente de EE.UU. solo está cumpliendo con las promesas que hizo en la campaña presidencial. A pesar del éxito de la reforma fiscal, el índice de aprobación de Donald Trump está muy bajo y el partido republicano está en peligro de perder la mayoría en ambas cámaras en las elecciones de medio término en noviembre. Es entendible, que el presidente regresa a una retórica más populista y proteccionista – que realmente fue la clave de su éxito en las elecciones.

En estos días, el enfoque de la nueva administración de Donald Trump es China. Trump acusa a China de violaciones de leyes comerciales. Se refiere principalmente al déficit comercial de $375.000 millones que “está fuera de control” y a pérdidas comerciales derivadas “del robo de derechos de propiedad intelectual”. Esto tampoco es nuevo. El 18 de agosto 2017, la Representación Comercial de la Casa Blanca (Ustr, por su sigla en inglés) comenzó un caso de la Sección 301 contra China al respecto. Había temores de que en algún momento la administración de Trump iba a comunicar algunas medidas proteccionistas. Sin embargo, el anunció de Trump este jueves asustó al mercado. Trump autorizó imponer aranceles a importaciones de productos originarios de China por un valor de 60’000 millones de dólares. La USTR tendrá 15 días para publicar una lista de los productos afectados por los aranceles, pero es evidente que el objetivo principal es el sector de tecnología. El Departamento del Tesoro de EE.UU. también revelará un plan detallado con respecto a las restricciones de inversión de Estados Unidos sobre China en 60 días, según un funcionario de la casa blanca.

China respondió este viernes al proteccionismo de Trump con el anuncio de posibles aranceles por un valor de US$3.000 millones a la importación de productos de EE.UU. Y claro, el titular de “guerra comercial” ahora está en todos los medios. Esto pesa sobre el sentimiento de los inversionistas.

Sin embargo, pensamos que la corrección en las bolsas sea una exageración. Ya conocemos bien el estilo de Donald Trump: Primero intimidar o asustar a la contrapartida para empezar la negociación desde una posición fuerte. Lo mismo pasó en el inicio de la negociación de Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan). También, hace pocos días, Trump asustó al mundo con el anuncio de aranceles globales de 25% a las importaciones de acero y 10% a las de aluminio. Pocos días después excluyó a México y Canadá y se empezaron a negociar excepciones y tratados con otros países. Por lo tanto, lo más probable es que la batalla comercial entre EE.UU. y China es el inicio de una larga negociación que no está restringida a temas comerciales sino también puede incluir temas geopolíticos. También hay que recordar que China tiene las reservas más grandes de bonos del tesoro americano con un valor cercano a US$1.200.000 millones. Los ahorros de los chinos han ayudado a financiar el creciente déficit del gobierno americano.

Es muy pronto para saber a dónde va a llegar la negociación, pero lo más probable es que las tensiones empiecen a disminuir en las próximas semanas. Esto apoyaría a los mercados. Una escalada del conflicto no le conviene a nadie. Sin embargo, aunque EE.UU. y China quedan firmes e implementen los aranceles, el impacto sobre la economía real es relativamente limitado. Economistas estiman que los aranceles anunciados reducirían el crecimiento económico chino menos de 0,1%. El impacto económico en los Estados Unidos sería más inferior aún, aunque podría causar cierta presión de inflación.

Los inversionistas no deberían asustarse. Los datos fundamentales no han cambiado. El entorno económico sigue siendo fuerte y las valoraciones de las acciones no son elevadas, en general. Es probable que tengamos más volatilidad por los titulares que afectan el sentimiento. Estamos en una fase con escasas noticias económicas. La buena noticia es que en pocas semanas empieza la temporada de resultados corporativos en EE.UU. Es probable que el fuerte crecimiento de los beneficios sea un catalizador positivo para los mercados. Mientras tanto, vale la pena enfocarse un poco más en acciones domésticas que no dependen tanto de la exportación o empresas de capitalización pequeña. Esto nos da un refugio para capear la tormenta.

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