sábado, 8 de febrero de 2020

Más columnas de este autor Pascal Rohner - prohner@inoncapital.com

En el fascinante mundo de las inversiones existen diferentes métodos, practicas, herramientas y hasta filosofías de inversión para lograr cumplir las metas financieras trazadas de cada individuo. Sin embargo, en los últimos años la inversión con criterios de responsabilidad ambiental, social y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés: Environment, Social and Governance) ha ganado relevancia.

Estos tres pilares que conforman los criterios ESG, abarcan grandes preocupaciones que mantienen hoy en día a la humanidad en alerta. El primer pilar se refiere al ambiente, cada vez es más común escuchar hablar sobre el cambio climático y sus efectos como el aumento de la temperatura y el nivel del mar debido a los altos niveles de producción de gases de efecto invernadero. El segundo pilar tiene relación con la parte social, como lo es el capital humano, las oportunidades sociales y la responsabilidad de las empresas al crear productos que no impacten de forma negativa, en especial, al consumidor final. El tercer pilar es el gobierno corporativo, el cual se refiere a eliminar conflictos de interés dentro de las organizaciones, ser transparente y mantener un comportamiento corporativo ejemplar y adecuado.

Aunque estos conceptos no son nuevos, el enfoque o aplicación ESG a la inversión, si lo es. Las bases se originaron en una publicación llamada “who cares wins” del Pacto Global de Naciones Unidas aproximadamente hace 15 años, el cual buscaba promover como principio la inversión responsable y la inclusión de estos factores en el proceso de inversión y la administración de activos con el fin de llevar a sociedades sostenibles.

Por lo tanto, ESG no es un estilo de inversión como tal, es un factor adicional utilizado como complemento a aquellas técnicas clásicas de inversión fundamental en las cuales se analizan las variables microeconómicas y macroeconómicas. Ahora, ESG tiene como objetivo complementar dicho proceso de inversión, cuantificar su valor agregado y promover que es posible encontrar un equilibrio entre ganancias y sostenibilidad.

Lo más llamativo es que de acuerdo con EPFR Global, una empresa dedicada a seguir los flujos de inversión a nivel global, los fondos que integran el criterio ESG en su proceso de inversión captaron cerca de US$70.000 millones en 2019, mientras que los fondos tradiciones de renta variable han sufrido alrededor de US$200.000 millones en redenciones en el mismo periodo.

Este fenómeno de los flujos de inversión está en línea con lo expuesto por Larry Fink, presidente y socio fundador de BlackRock -la gestora de inversión más grande del mundo por cantidad de activos bajo administración con cerca de US$7 billones- en su carta anual más reciente dirigida a directores generales de diferentes empresas la cual tituló “Una reorganización fundamental de las finanzas”. Fink expone que, debido a la intensificación de la crisis climática, el mundo de las finanzas vivirá en el futuro cercano una reasignación de capital que será mucho más rápida que los cambios climáticos per se.

De acuerdo con Fink, el mundo se está preguntando cómo se deberían modificar sus portafolios de inversión para enfrentar dichas problemáticas, que impacto tiene el dinero de sus inversiones en el mundo, cómo las empresas pueden obtener ganancias a largo plazo de forma sostenible, y algunas preguntas más que llevarán a una profunda reevaluación de los riesgos y el valor de los activos. Su convicción es tan profunda que anunciaron que se encuentran en proceso de eliminar de los portafolios que gestionan discrecionalmente aquellos activos públicos de empresas donde más de 25% de sus ingresos provengan de la producción de carbón térmico.

Por otra parte, el futuro de estos criterios no parece terminar aquí. La demanda por inversiones sostenibles está impulsada principalmente por los Millennials. La preocupación frente a cambios demográficos, climáticos, sociales, entre otros son temas que les quitan el sueño. De hecho, de acuerdo con una encuesta liderada por el banco de inversión Morgan Stanley a clientes con al menos un portafolio de inversión de US$100.000, 85% de la población en general y 95% de los Millennials encuestados expresan interés en la inversión sostenible.

Ahora bien, ¿cuál es el impacto de los criterios ESG en los portafolios de inversión? De acuerdo con AQR Capital Management, un fondo de inversión basado en Greenwich que gestiona cerca de US$186.000 millones, los resultados se pueden evaluar en dos frentes, retorno y riesgo. Respecto al primer concepto, lastimosamente no existe aún evidencia de que se logren mejores retornos que el mercado en general. De hecho, en el caso de las acciones conocidas como “acciones del pecado” las cuales incluyen industrias como tabaco y alcohol, pueden llegar a tener un mejor potencial de ganancia debido a las bajas valoraciones que pueden tener debido a ese “castigo”. Sin embargo, frente al concepto de riesgo, sí existe evidencia estadística. Las acciones con bajos estándares o políticas ESG tienden a tener un riesgo mayor. Estas empresas pueden incurrir en algún momento en mayores costos y gastos debido a inconvenientes regulatorios o legales, baja productividad debido a malos entornos laborales, fraudes, mayores gastos de capital al no enfocarse en mantener planta y equipo sostenible para el largo plazo, entre otros. Por lo tanto, al invertir bajo criterios ESG se obtienen mejores retornos ajustados por riesgo. En otras palabras, se pueden obtener retornos asumiendo un menor riesgo.

Por lo tanto, los criterios ESG permiten a los inversionistas alinear los objetivos financieros con aquellas creencias personales, y a las empresas crear principalmente una estrategia de utilidades sostenible a largo plazo. No hay duda de que el auge de las inversiones responsables continuará.

Con colaboración de Diego Fernando Agudelo López