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China: el comienzo de una nueva era

Si preguntamos a inversionistas, analistas y gestores de fondos, cuáles podrían ser los riesgos para la recuperación económica, muchos aún mencionan China. En los últimos años había una preocupación creciente sobre el alto nivel de deuda, la burbuja inmobiliaria y el exceso de capacidad industrial. Sin embargo, no cabe duda de que China sigue siendo el motor más importante para el crecimiento económico mundial.

Las últimas semanas se han revelado datos importantes para los análisis económicos y políticos de China. Primero, se conoció la noticia que la economía China creció un 6,8% en el tercer trimestre de 2017. Esto representa una desaceleración moderada del crecimiento de 7% en el primer semestre de 2017, pero todavía se encuentra cómodamente encima del objetivo de un crecimiento anual de al menos 6,5% en el período de 2016 a 2020 que fue establecido en el 13° plan quinquenal. A pesar de la desaceleración trimestral, con un crecimiento de 6,9% en los primeros tres trimestres, es muy probable que, para el año completo, el crecimiento económico supere la expansión de 6,7% de 2016, que representaría la primera aceleración económica desde 2010.

También es alentador que la transformación de la economía sigue en camino. Aproximadamente dos tercios del crecimiento se pueden atribuir al consumo. El crecimiento de las ventas minoristas permanece por encima de 10%. El crecimiento en las ventas en línea fue particularmente fuerte, creciendo un 33,5% en septiembre frente al mismo mes del año 2016, representando aproximadamente 20% de las ventas minoristas totales. Las inversiones en activos fijos (bienes raíces, infraestructura, maquinaria, etc.) sigue desacelerando con un crecimiento de solo 5,5% en el tercer trimestre. Por otra parte, China también se benefició de la recuperación económica global con un crecimiento de las exportaciones alrededor de 7%. Sin embargo, vale la pena destacar que China se está convirtiendo en una economía cada vez más impulsada por el mercado interno. La participación de las exportaciones en el PIB ha disminuido significativamente en la última década. A mediados de 2006, las exportaciones alcanzaron casi 40% del PIB. En los últimos trimestres, se ha mantenido por debajo de 20%. El aumento de la demanda interna y la disminución relativa de la importancia de las exportaciones ilustra otra dimensión de la transformación económica.

Los fuertes datos económicos poco antes del 19vo Congreso Nacional del Partido Comunista ayudaron al presidente Xi Jinping a asegurar su estatus como el líder más poderoso desde Mao. En su discurso, el presidente Xi mencionó varias veces el comienzo de una nueva era. Sin embargo, el plan económico no es completamente nuevo. El enfoque sigue siendo que China necesita mejorar la calidad y el efecto del desarrollo. Esto implica un crecimiento menos dinámico, pero más sostenible. El presidente Xi enfatizó en tres tareas principales para los próximos tres años como la prevención de riesgos, la reducción de la pobreza y la lucha contra la contaminación. A largo plazo, China sigue teniendo el objetivo de realizar la modernización socialista hasta 2035 y desarrollar un gran país socialista moderno hasta 2050. Tal vez más importante es que el presidente claramente logró consolidar su control del poder. Ningún posible sucesor elegible para servir dos mandatos completos ha sido designado para el Comité Permanente del Politburó, que muestra la condicionalidad de Xi para extender su propio cargo más allá de 2022.

La fortaleza del presidente significa que la continuación de las reformas y la modernización de la economía seguirá, tal vez con una ejecución más fuerte. China debería continuar fortaleciendo su poder y calidad de fabricación al igual que profundizar en la integración del Internet, big data, inteligencia artificial y elevar las cadenas de valor de mediano a alto nivel. Además, habrá mayores esfuerzos en recortes de capacidad, control de apalancamiento y estabilización del mercado de la vivienda. Por lo tanto, el riesgo de una crisis financiera ha disminuido. Sin embargo, esto también significa que el crecimiento económico debería de desacelerar en 2018, tal vez por debajo de 6,5%, con un cambio continuo hacia los servicios y el consumo interno.

Esto son buenas noticias para los mercados. China ofrece un gran potencial para empresas de bienes de consumo, productos de lujo y proveedores de servicios. Hay muchas empresas locales y globales que están bien posicionadas para beneficiarse de la creciente riqueza y la expansión de la clase media – y sobre todo del auge de la industria del comercio online. Por otro lado, el crecimiento será menos intensivo en capital. La transformación de la economía, menos estímulo fiscal, la reducción de la sobrecapacidad industrial y preocupaciones ambientales probablemente sean malas noticias para algunos metales básicos. A pesar del reciente rebote, el superciclo de los productos básicos es parte del pasado.