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No es malo tener miedo, lo malo es no superarlo

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El miedo se ha convertido en un sentimiento cada vez más presente en la mayoría de nosotros. Miedo al futuro, a lo desconocido, miedo a aquello que escapa de nuestro control. No podemos evitar tener miedo, forma parte de nuestra condición humana y nos ayuda a mantenernos en guardia ante las amenazas.

Muy a menudo criticamos a los medios de comunicación por abusar de noticias negativas que no hacen más que alimentar una sensación general de miedo cada vez más enraizada en todos nosotros. Sin embargo, si solamente viviéramos impactados por noticias positivas, el área de alertas de nuestro cerebro que nos protege de las amenazas se atrofiaría y estaríamos en una constante sensación de acomodo que nos alejaría del mundo real. Por ello, creo firmemente que el miedo puede convertirse en algo positivo si se gestiona correctamente. 

Es evidente que si afrontamos nuestros problemas dejándonos dominar por sentimientos negativos tenemos muchísimas opciones de equivocarnos. El terror nos atenaza y se convierte en la excusa perfecta para no arriesgarnos porque no sabemos qué consecuencias tendrán nuestras acciones. El miedo nos hace humanos, es una reacción natural frente a lo nuevo y lo desconocido. Por ello, estamos habituados a ir a lo fácil y a lo rutinario. La sociedad nos entrena para establecer nuestras propias zonas de confort dentro de las cuales nos sentimos seguros sin saber que no hay nada más peligroso que el conformismo. Cuando nos contentamos con lo que tenemos, creyendo que todo lo que podamos encontrar fuera es peligroso, caemos en un bucle de autolimitación dentro del cual no hay espacio para la creatividad. 

Si durante la crisis económica que hemos vivido en España nos hubiéramos dejado llevar por el miedo y nos hubiéramos encerrado en nuestra zona de confort, probablemente habríamos corrido peor suerte. Por ello, creo que es muy importante superar nuestros miedos y convertirlos en aliados desarrollando estrategias para combatirlos y vencerlos. Cuando lo conseguimos, crecemos. Es por este motivo que las crisis pueden hacernos mejores: más sabios, fuertes, responsables y valientes. Sin embargo, debemos ser conscientes de los peligros a los que nos enfrentamos para poder saber cómo superarlos. 

Mi mayor obsesión es construir una empresa donde podamos dejar el miedo fuera, donde disfrutemos y tengamos total libertad para crear. Hace un tiempo me preguntaron cuántos empleados tenía Inforpress. Cuando les expliqué que éramos 220 me dijeron que si no me angustiaba tener que pagar tantas nóminas a final de mes. Yo les respondí que yo no las pagaba sino que eran los propios empleados quienes se las pagaban a ellos mismos. Mi labor se limita simplemente a crear el entorno propicio para que ocurran cosas y evitar que caigamos en el conformismo. 

La mayoría de las veces preferimos aquello que ya conocemos aunque no estemos plenamente satisfechos. El miedo y la inseguridad nos impiden ver más allá de la rutina. Por eso, acomodarse significa dejar de crecer, dejar de realizarnos y dejar de descubrir. Por el contrario, salir de la zona de confort no necesariamente implica perder lo que ya teníamos sino que nos abre a nuevos caminos y nuevas experiencias. El verdadero valiente no es aquel que ignora sus miedos sino el que se enfrenta a ellos, los supera y crece con la experiencia. 

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