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Analistas 01/09/2021

¿Organización u organismo?

Miguel Piedrahita
Libertank

Creo en la potencia transformadora de la cocina y las personas dentro de ella; a los socios fundadores de MysticFoods los conozco hace más de 25 años; con ellos compartí momentos de juventud, de fiesta, de viajes juntos. Desde ahí tengo la oportunidad de conocer no solo el negocio que es liderado por ellos, sino especialmente cada una de sus personalidades, actuaciones y gustos reflejadas en sus restaurantes con las reconocidas marcas Olivia, Clap Burgers y Tres Trigos. En este último comparten propiedad accionaria con otro gran empresario de Medellín, Pedro Miguel Echavarría.

Recientemente, en una reunión en calidad de amigos, sentados en el Club Campestre de Medellín el 18 de mayo de este año, nos surgió, de manera espontánea, el deseo mutuo de unir a MysticFoods con NoName para desarrollar y ejecutar el propósito común de crecer integralmente a MysticFoods. Unos días después, cuando vinieron la primera vez a las oficinas de NoName se sintió bien al hablar con ellos, no fue una reunión de números ni nada técnico-operativo, nos demostraron su esencia y propósito, que se preocupaban y ocupaban por y de sus colaboradores y otros grupos de interés, ver cómo trabajan para interconectarse y crear una empresa ejemplar nos hizo entender su valor como compañía, y en ultimas, tuvimos una conexión con el equipo demasiado rápida.

La pasión compartida por construir país, nos hizo encontrar algo que nos une, creemos conjuntamente que hay una diferencia grande entre una organización y un organismo; la organización es un grupo de personas que persigue un fin y un organismo entiende, quiere y valora su entorno y las comunidades que lo rodean, en el equipo ampliado creemos en el capitalismo regenerativo, responsable, y su capacidad para cambiar las realidades de nuestra sociedad.

A pesar de enfrentar un desafiante 2020, MysticFoods tuvo la capacidad de crecer 6% versus 2019, periodo en el que particularmente, potencializaron los domicilios de Olivia y lograron un lanzamiento contundente de una nueva marca al mercado, Clap Burgers; después de tantas conversaciones empieza, en el presente, un plan de crecimiento muy interesante con MysticFoods y NoName.

Admiro profundamente a Nico, Ricky, Esteban, Dani y Caloncho, empresarios conscientes, porque han sido capaces de innovar en cada uno de los mundos que han creado alrededor de sus restaurantes místicos, ya que han sido capaces de crear unas marcas con un muy buen producto, además, en diferentes tipos de cocina. Entiendo que el valor de la cocina ha cambiado, nos hemos dado cuenta de que comer para un grupo muy representativo de personas de nuestro querido país es un privilegio. Eso nos mueve las fibras emocionales y nos anima para que también lo veamos como una responsabilidad, donde respetamos los tiempos de la naturaleza, donde se tienen conversaciones de producción regenerativa, donde el concepto business to society incrementa ese valor intangible y humano de la empresa; MysticFoods lo ha dejado muy claro: “sostenernos donde nos encontramos no es suficiente, hay que regenerar”. Algunos negocios apenas están masticando la idea, pero soy creyente que ellos ya lo saborearon hace mucho tiempo; hay personas que tienen esa capacidad de aferrarse al cambio como combustible verde en sus vidas.