En febrero de 2019, el Gobierno radicará el Plan Nacional de Desarrollo de los próximos cuatro años, denominado ‘Pacto por Colombia’, cuyos pilares son: legalidad, equidad y emprendimiento, como herramientas para apalancar la productividad y la competitividad; temas para continuar el camino al desarrollo.

En este contexto, tenemos la oportunidad de dar un papel protagónico a las microempresas en la construcción del Plan, reconociéndolas como ejes del crecimiento, teniendo en cuenta que representan la fuerza productiva más importante del país, generadora de 65% del empleo.

La alta informalidad junto con la baja productividad y los pocos mecanismos para facilitarles su progreso se convierten en barreras que amenazan la estabilidad de 9,7 millones de negocios por cuenta propia registrados por el Dane, ahondando en problemas como desigualdad, pobreza, brechas de género, déficit de vivienda, atraso del campo, acceso a los servicios financieros y baja formación del capital humano.

Desde esa realidad, se debe abrir el espacio para la construcción de caminos en un compromiso conjunto entre los sectores que trabajan por los microempresarios, con un Gobierno articulador, facilitador e innovador, que los ponga en el centro estratégico de su ‘Pacto por Colombia’.

Empezar por reconocer las particularidades del sector para la adopción de políticas y normativas, regulatorias y fiscales, generará avances que faciliten la formalización, legalidad y sostenibilidad de las microempresas, definiendo un camino de trámites sencillos y obligaciones graduales, que dé desde un inicio beneficios tangibles para que un microempresario se formalice.

Desde las instituciones es prioritario crear organismos que concentren datos y realicen análisis del sector que permitan poner en marcha acciones en beneficio de su productividad, competitividad y capacitación, viéndolos desde su situación y no desde la que plantean las medianas y grandes empresas.

El círculo completo se cierra con el apoyo a los microempresarios rurales, con quienes se tiene una deuda histórica. Es primordial avanzar en mejorar temas relacionados con el trabajo agropecuario, conectividad, condiciones para el otorgamiento de microcréditos rurales, préstamos de vivienda en condiciones especiales y microseguros adaptados a sus necesidades.

En muchos de estos temas las microfinanzas han ganado una importante posición como un aliado fundamental, pero para alcanzar mejores resultados se hace necesaria la intervención de bancos de segundo piso y ministerios como el de Hacienda, Comercio, Agricultura, Vivienda y TIC para la disposición de líneas, además de acciones especiales, que den mayor acceso a recursos de financiación y a la infraestructura para formarse en temas empresariales, financieros y digitales, acceder y/o integrarse a redes de vías, comunicación y comercialización lo que redundará en productividad y desarrollo.

Condiciones favorables permitirán a los microempresarios demostrar que pueden ser más productivos y competitivos.