Analistas 08/09/2020

La urgencia de reabrir el Aeropuerto Internacional El Dorado

En colaboración con el equipo de Investigadores de Anif

Como es bien sabido, desde mediados de marzo la economía mundial experimenta un choque sustancial, como consecuencia de la coyuntura que desató el SARS-CoV-2. Los efectos negativos se empezaron a sentir rápidamente en la actividad económica, pero en particular en la industria aeronáutica y sus servicios asociados, lo que llevó a una reducción de la capacidad aérea de 82% en abril de 2020, comparado con el año 2019. Debido a esa situación y al oscuro panorama en el mediano plazo, muchas aerolíneas alrededor del mundo solicitaron a los gobiernos apoyos financieros para sobrellevar la crisis y prepararse para una paulatina recuperación económica. En efecto, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) reportó que las pérdidas de ingresos para las empresas en 2020 serán catastróficas (casi US$400.000 millones, un monto similar al PIB colombiano), lo cual es consecuencia directa de la caída en el tráfico mundial de pasajeros. De hecho, de acuerdo con la Organización Internacional de Aeronáutica Civil (ICAO), al comenzar el año se esperaba un tráfico de 4.500 millones de pasajeros, pero debido a la crisis, rondará los 2.000 millones al finalizar 2020, la misma cifra observada hace 20 años. Es decir, la crisis en el sector es compleja y requiere especial atención dada la importancia del transporte aéreo en la economía.

Poco a poco, en la medida en que los países empezaron a reactivar las actividades económicas, desde mediados de junio, la industria aérea reinició paulatinamente su operación en el mundo. Llama la atención que esa reactivación ocurrió en países que enfrentaron condiciones muy adversas del virus, como España, Italia y Francia, e incluso China, que ya se encuentra en el mismo nivel de sillas ofrecidas que en febrero de 2020. En el caso de América Latina, la reactivación ha sido muy lenta y los países con más avances han sido México, Brasil y Ecuador.

Por su parte, Colombia ha liderado esa lentitud debido a que el primer vuelo piloto se produjo sólo a finales de julio, con la ruta Bucaramanga – Cúcuta, bajo las medidas de bioseguridad establecidas por el Ministerio de Salud y Protección Social (Resolución 1054 de junio de 2020). Sin embargo, con las recientes decisiones del Gobierno Nacional, se espera que a partir del 1° de septiembre se agreguen a la operación nacional los aeropuertos de Bogotá, Rionegro, Medellín, Cali, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y Pereira. En cuanto a los vuelos internacionales, el Gobierno Nacional manifestó públicamente que “considera no mantener vuelos internacionales cerrados”, pues algunos estudios especializados indican que hay poca probabilidad (menos de 1%) de que en los vuelos internacionales los viajeros puedan contagiarse. De igual manera, se estableció que las condiciones que llevaron a cerrar la operación de vuelos internacionales ya no existen. Es decir, dadas las expresiones del mismo Gobierno, se esperaría que vuelos comerciales, tanto nacionales como internacionales, empiecen a operar rápidamente. Sin embargo, dado que algunas decisiones finales dependerán de los gobiernos locales, es importante que ellos no retrasen o impongan demasiadas restricciones para que, en efecto, esa operación empiece lo más pronto posible y se incremente su volumen de manera importante en los próximos meses.

En ese sentido y teniendo en cuenta algunas declaraciones de la Administración Distrital de Bogotá sobre requisitos adicionales para las aerolíneas y el Aeropuerto El Dorado, es fundamental que ese, nuestro principal aeropuerto, pueda comenzar sus operaciones comerciales lo antes posible y sin restricciones adicionales a las que impone la circulación del virus, como evitar aglomeraciones y el cumplimiento de los requisitos de bioseguridad en todo el proceso de viaje.

Así las cosas, en este Informe describiremos, con base en la información oficial nacional e internacional, las principales estadísticas e importancia del transporte aéreo en la economía global. También mostraremos la relevancia de la pronta reapertura del Aeropuerto Internacional El Dorado y, finalmente, el poco avance de la reactivación de la industria aérea en Colombia comparada con la de otros países, especialmente en Bogotá, que es el aeropuerto que concentra el mayor tráfico.

Importancia del transporte aéreo en la economía global

El impacto de la crisis actual, tanto por su duración como por su profundidad, en el sector de transporte aéreo de pasajeros no tiene precedentes. Las cifras estimadas por la ICAO para todo el año 2020 mostrarían una reducción de entre el 47% y el 52% en los asientos ofrecidos por las aerolíneas comerciales (entre 2.600 y 2.900 millones de pasajeros) y unas pérdidas aproximadas para las empresas del sector que estarían entre US$355.000 millones y US$392.000 millones.1 A esto se debe sumar el impacto que ha tenido el SARS-CoV-2 en las finanzas de los aeropuertos, los cuales registraron pérdidas superiores a US$62.000 millones en el acumulado enero-julio a nivel global, de los cuales casi US$4.000 millones corresponden a los aeropuertos de América Latina y el Caribe.2 Se espera que para todo el año 2020 la cifra llegue a US$100.000 millones.

Para reactivar el sector, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ICAO y la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (UNWTO) generaron recomendaciones y consideraciones de seguridad y salud pública para el restablecimiento del transporte aéreo de pasajeros a nivel nacional e internacional. Las recomendaciones parten de reconocer las diferencias en los patrones epidemiológicos del virus, tanto en los países de salida como de llegada de los pasajeros, la capacidad de los sistemas de salud para tratar potenciales casos importados y los mecanismos para evaluar y mitigar el riesgo de contagio. Con esas observaciones en mente y con datos disponibles a julio 19, la UNWTO reportó que, de los 217 destinos internacionales, 87 (equivalente al 40%) eliminaron las restricciones al transporte internacional de pasajeros, lo cual es un dato alentador para el sector, así como para las actividades de turismo a nivel internacional (que representan aproximadamente el 10% del PIB global). Desafortunadamente, el aeropuerto de Bogotá no hace parte de ese 40%.

Adicionalmente, la misma OMS y la ICAO en sus recomendaciones a pasajeros han expresado que la probabilidad de contagio en los vuelos comerciales es relativamente baja, debido a los sistemas de purificación de aire a través de filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air Filter) con los que cuenta la mayor parte de las aeronaves modernas y que tienen una alta capacidad de remover partículas como virus y gérmenes del aire muy rápidamente. De igual forma, establecieron medidas de mitigación de riesgo de contagio en aeropuertos, que incluyen estrictos procesos de desinfección de las terminales en las áreas de seguridad, check-in, salas de espera y puertas de embarque, recepción de equipaje y salida de pasajeros. En los aviones la desinfección de la cabina se acompaña con nuevos procesos de abordaje y asignación de sillas y manejo de equipaje. También se desarrollaron protocolos y recomendaciones que debe seguir la tripulación, tanto en vuelos de pasajeros como en vuelos de carga, así como el personal en tierra que manipula el equipaje y la carga comercial. Adicionalmente, las autoridades sanitarias de los países exigen a los pasajeros seguir los protocolos de uso de tapabocas, aseo y, en algunos casos, chequeo de temperatura corporal para que las personas puedan ingresar al aeropuerto y al avión.

Lo anterior muestra que están trazados los mecanismos, tanto a nivel económico como a nivel de seguridad de los pasajeros, tripulantes y trabajadores del sector, para retomar, aunque sea paulatinamente, las actividades relacionadas con el transporte internacional de pasajeros, así como para avanzar de manera decidida en la recuperación del transporte aéreo interno en el país. Como se verá en la siguiente sección, la situación es particularmente apremiante para El Dorado, nuestro aeropuerto más importante.

Relevancia del transporte aéreo y del Aeropuerto Internacional El Dorado

Desafortunadamente, Colombia muestra un rezago considerable en materia de infraestructura de transporte. En efecto, en el más reciente reporte de competitividad del Foro Económico Mundial de 2019, el país obtuvo una calificación de 44 sobre 100 en el pilar de infraestructura (posición 92 entre 141 países), con los peores resultados en los modos vial (puesto 97 en conectividad y 104 en calidad) y férreo (89 en densidad de las vías férreas). Cabe anotar que sólo la infraestructura aeroportuaria muestra resultados favorables, sobre todo en materia de conectividad (puesto 31) y algo menor en la eficiencia de los servicios aéreos (78).

Esos resultados del transporte aéreo responden, en gran parte, a las mayores inversiones realizadas en los últimos años en la ampliación, mejoramiento y modernización de los diferentes aeropuertos a nivel nacional. Lo anterior permitió la entrada de nuevas aerolíneas (varias de bajo costo) y la expansión de rutas nacionales e internacionales. De esta forma, el transporte aéreo ganó relevancia en la economía del país, con una alta participación en la movilización de pasajeros. En el Gráfico 1 se observa cómo la participación del transporte aéreo aumentó de 7% a 15% en la movilización de pasajeros nacionales durante 2010-2018 y de 94% a 97% en la de internacionales. En términos de carga, la participación del transporte aéreo es más bien baja, pues llega solo al 0.1% del total en la movilización nacional y al 0.4% en la internacional.

Nótese cómo en esa mayor relevancia del transporte aéreo tanto nacional como internacional, el Aeropuerto El Dorado cumple un papel clave. En efecto, en el caso de los pasajeros, el Cuadro 1 muestra los aeropuertos del país que registraron el mayor movimiento en 2019, entre los que se destaca, en primer lugar, El Dorado (Bogotá), que concentró el 46% del total de la movilización (39% nacional y 73% internacional). Le siguieron el José María Córdova (Rionegro), con el 12% (12% nacional y 11% internacional), y el Alfonso Bonilla Aragón (Cali), con el 7% (8% nacional y 6% internacional). Algo similar ocurre en el caso de la carga, El Dorado (Bogotá) concentró el 71% del total de la movilización en 2019 (42% nacional y 85% internacional), seguido por el José María Córdova (Rionegro), con el 11% (10% nacional y 12% internacional), y el Alfonso Bonilla Aragón (Cali), con el 4% (8% nacional y 1% internacional).

¿Cómo estamos frente a otros países?

Ahora bien, una vez establecida la relevancia del transporte aéreo, en el Cuadro 3 presentamos una comparación del comportamiento y las medidas implementadas en nuestro principal aeropuerto (El Dorado), frente a las observadas en otros grandes aeropuertos del mundo. El primer hecho relevante que se puede analizar es que, si comparamos el número de días durante los cuales los aeropuertos estuvieron cerrados, se observa que el de Bogotá es el que más días de cierre tiene entre los aeropuertos incluidos en nuestro análisis y sólo se le iguala el aeropuerto de París, con la diferencia de que allá no se ha dado un cierre generalizado, sino que se ha limitado la operación de algunas de sus terminales.

Segundo, al analizar la variación de las salidas de vuelos en diferentes períodos de 2020 frente al cierre de 2019, también se observa que El Dorado continúa con una operación significativamente más baja que lo normal. En realidad, tiene la caída más pronunciada en su operación (con corte al 15 de agosto), comparada con los aeropuertos más grandes de Estados Unidos y de Europa. Tercero y, quizás el elemento más relevante, El Dorado es el único aeropuerto que no tiene ni operación doméstica ni internacional, en contraste con otros aeropuertos del mundo y de la región, que abrieron nuevamente el tráfico local (Lima – Jorge Chávez) y, por lo menos, operan con alguna restricción vuelos internacionales, como Tocumen (Ciudad de Panamá) y Arturo Merino Benítez (Santiago de Chile). En un estado mucho más avanzado están los aeropuertos de Guarulhos (Sȃo Paulo) y Benito Juárez (Ciudad de México), que operan vuelos nacionales e internacionales sin ninguna restricción. En otras palabras, Bogotá nada contra la corriente en cuanto a la reactivación de un sector clave como el transporte aéreo y, como están las cosas, durará así un tiempo más. Por eso, en ANIF consideramos que es fundamental empezar a tomar decisiones de fondo que permitan la movilidad aérea nacional e internacional, así sea de manera gradual y siempre observando los protocolos de salud requeridos.

Como es de esperar, los resultados en cada período del año responden al momento de la pandemia en el cual se encuentra cada país. Por ejemplo, dado que los contagios en Europa se empezaron a registrar en enero, las mayores caídas en el flujo de vuelos en los aeropuertos se experimentaron en el primer trimestre y a principios del segundo trimestre del año. En el caso de Estados Unidos y América Latina, los primeros contagios se registraron entre febrero y marzo, por lo cual los mayores cambios operativos en los aeropuertos se dieron sobre todo a partir del segundo trimestre. En el caso del aeropuerto de Bogotá, la caída en la operación ha sido significativa desde el cierre del primer trimestre del año, con caídas superiores a 95% en las salidas de vuelos, similar a lo observado en París y Madrid. Nótese, además, que esas caídas superan la tendencia mundial. El otro aeropuerto latinoamericano que presenta un comportamiento muy negativo es el de Lima. Recordemos que Colombia y Perú, al lado de Argentina, implementaron las medidas más estrictas para contener el virus en la región, cosa que se refleja en el comportamiento de las operaciones aéreas. En efecto, la declaratoria del Estado de Emergencia en el país en la segunda mitad de marzo tuvo como consecuencia el cierre de casi todas las operaciones en el aeropuerto. Aun así, lo anterior no parece responder a la cantidad de contagios, pues en ese momento la epidemia aún era incipiente en el país.

¿Qué medidas se relacionan con esos resultados en la operación? Para responder a esa pregunta, analizamos el tipo de restricciones a la operación impuestas en cada país. Encontramos que, en los países latinoamericanos, a excepción de México, es frecuente encontrar restricciones estrictas sobre el transporte. En particular, para Colombia, Perú, Brasil, Chile y Panamá, se decretaron cierres completos de frontera. Lo anterior contrasta con el desarrollo de la operación aérea en varios estados de Estados Unidos y en países europeos, que paradójicamente fueron los más afectados en las etapas tempranas de la pandemia, en los cuales se decretaron cierres parciales de fronteras. En España, por ejemplo, esas restricciones consisten en negar el ingreso de ciudadanos de ciertos países. En el caso de Reino Unido, se recomienda que los pasajeros de vuelos internacionales tomen medidas voluntarias de aislamiento.

Conclusión

Las medidas de restricción al tráfico aéreo implementadas en Colombia resultan más estrictas respecto a lo observado en otros países, en detrimento del sector y de la economía en general y sin resultados superiores en lo relacionado con la contención de la pandemia. De hecho, el principal aeropuerto de Colombia, El Dorado, ha permanecido más tiempo cerrado a los vuelos comerciales que los principales aeropuertos de la región, e incluso que los más grandes de Estados Unidos y Europa. Lo anterior se refleja en una caída de la operación que actualmente se encuentra cercana a 90% (una de las más negativas del mundo), frente a lo observado al cierre de 2019. Eso cobra aún más relevancia al considerar la importancia del aeropuerto de Bogotá en el sector aéreo del país, debido a que moviliza cerca de la mitad de los pasajeros de Colombia y millones de América Latina en conexión a otros destinos.

Con todo eso, cabe preguntarse, si el virus ya es endémico y la probabilidad de contagio en los aviones es realmente baja, ¿cuáles son las razones para mantener cerradas las operaciones aéreas? En ese punto, encontramos que se han definido una serie de recomendaciones y protocolos que apuntan a proteger a los viajeros, prevenir un alza en los contagios, al tiempo que se permite la reactivación de los vuelos. Enhorabuena, el Gobierno Nacional recientemente hizo anuncios positivos en cuanto a la reactivación del transporte aéreo en el país. Incluso ya se está planteando el escenario para retomar los vuelos internacionales, levantando la restricción de ingreso a los pasajeros provenientes de otros países, particularmente de aquellos que están en fase de mitigación del virus.

Ahora bien, es necesario analizar cuáles serían los lineamientos y condiciones para la reactivación de la actividad de transporte internacional de pasajeros en el Aeropuerto El Dorado. No sería consistente imponer condiciones imposibles de cumplir a las aerolíneas y pasajeros, como hace un par de semanas lo expresó la Administración Distrital de Bogotá. La reactivación se debe dar en el marco de la nueva estrategia de aislamiento selectivo y las medidas de distanciamiento individual responsable. El llamado, entonces, es a implementar medidas y protocolos realistas, es decir, que permitan la recuperación del transporte aéreo y de los servicios conexos, siempre teniendo como marco de referencia la protección de la salud y la operación eficiente y rentable de la actividad de transporte aéreo.