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Analistas 03/11/2021

Mi paso por la Dian

Mario José Márquez Olier
Associate Partner Ernst & Young

Hace rato, las redes sociales de la Dian nos tienen acostumbrados a buenas noticias casi a diario ¡esto no era normal! En estos tres años que pasé por la Administración de impuestos de Colombia, fui testigo de la transformación de la entidad más grande e importante del país, recuerdo en los inicios que decían que era “ingobernable”. Ahora, se convirtió en la demostración de que una empresa bien gerenciada obtiene buenos resultados. Dos líderes, un gran equipo y más de 10.000 empleados demostraron que sí se puede.

En lo que a mí corresponde se masificó la factura electrónica y se abrió el camino para el factoring electrónico, pero será deber de los demás juzgar mi gestión. Pero sí puedo decir con ímpetu que en esta administración se creó un nuevo régimen de tributación simple con más de 40.000 empresarios, se modernizó el estatuto aduanero, se elaboraron cifras récord de leyes, decretos y resoluciones normativas modernas, se dieron golpes al contrabando y a la evasión y se creó un grupo de analítica de datos.

Sigo: se realizaron concursos y se dio inicio a la calificación por competencias, se transformó el RUT y los medios de pago, se recibieron declaraciones sugeridas de personas naturales con incremento de casi el doble en el número de declarantes, así como las primeras declaraciones sugeridas de IVA. En la Ley 2155 se deja el camino para avanzar en todos los frentes, se va a contratar la modernización tecnológica que incluye un nuevo Muisca, pero sobre todo cada año, se han venido sobrecumpliendo con creces las metas de recaudo, que nos permitió mantener al país avante en medio de la pandemia.

Qué tal el último día sin IVA, con casi $10 billones en ventas, con información en tiempo real de la facturación electrónica, y en los próximos 15 días seguirá creciendo con la recepción de todos los que facturaron por POS. Este programa genera cada día la necesidad de producción e importación de los productos vendidos, generando empleo y dinámica económica.

También puedo decir que queda una Dian retada, con la vara muy alta para los que siguen. Cuando pienso en agosto de 2022, me entra angustia de pensar que, ante un cambio drástico de gobierno, se desentienda que esta empresa, la más técnica por naturaleza, no mantenga su continuidad. Los que están ahí son auténticos cracks que necesitan mantenerse para terminar la labor, que es de nunca acabar, pero justo ahora lleva una velocidad de crucero imparable que debe mantenerse en el tiempo.

Me siento honrado de haber podido hacer parte de esta empresa, no les niego que a veces con dificultades, la mayoría de las veces con devoción de cada empleado. Es una entidad que está en transformación interna, adaptándose a las nuevas tecnologías colocando todo ese conocimiento en servicio de la sociedad.

Si tienen la oportunidad de recorrer las oficinas de la Dian, se podrían sorprender de cómo, en cada cubículo, trabaja un experto, en la mayoría de casos con vocación de servicio y feliz de pertenecer a la institución. Por eso, nos dolía tanto cuando una mala manzana salía a relucir, porque opacaba el trabajo de todos los demás, pero también defendíamos con vehemencia cuando nos atacaban con injusticia, porque la única verdad es que este país está en pie hoy, gracias a la Dian.

La Dian es como la mamá leona que tiene que salir en grupo a cazar, a veces toca a los venados con tal de dar de comer a su familia, como a veces toca contra las hienas defender los suyo, todo con el objetivo de mantener nada menos y nada más que la estabilidad fiscal del país.

Siempre supe que iba al sector público de paso, porque sabía la importancia del proyecto que me encomendaron. Llegó el momento de volver al sector privado. Me llevo la vocación de impactar y una maleta de herramientas. El crecimiento técnico y personal me lo llevo para las empresas que son la razón de ser de una economía que tiene mucho por prosperar, porque hemos demostrado en la Dian, que este país en buenas manos tiene como liderar el mundo.