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Analistas 16/05/2022

Dependemos de nosotros mismos

María Claudia Lacouture
Presidenta de Alianza Aliadas

Los comicios de noviembre en Estados Unidos podrían suponer un cambio en el equilibrio de las fuerzas bipartidistas de ese país, con un repunte republicano, lo que, sumado al panorama electoral en Colombia, obligan a que el sector privado colombiano observe con atención, afine sus estrategias, reenfoque las prioridades y refuerce sus vínculos binacionales.

Es importante entender que si bien EE. UU. tienen interés en aproximarse a sus socios del continente americano y están dispuestos a abrir posibilidades como las recientes iniciativas de inversión y cooperación que hacen curso en el Congreso estadounidense, dependerá de lo que hagamos nosotros y no ellos para que los instrumentos tengan la eficacia esperada.

Debemos ser conscientes que EE. UU. tiene sus preocupaciones internas y que los asuntos externos están en segundo orden, que su diplomacia siempre estará determinada por unos principios fundamentales inamovibles y otros que dependen más del pensamiento coyuntural, más conservador o liberal, según el momento, el partido en el poder y la composición legislativa.

Ante una posible mayoría republicana es de suponer que el comercio, la propiedad privada, la formalización y la lucha contra el narcotráfico vuelven a tener un peso relativo más determinante y, aunque parezca un asunto elemental para el análisis, tanto la administración pública como los empresarios colombianos tenemos que conocer esas prioridades y trabajar en consonancia.

Por ejemplo, el proyecto de ley Nearshoring presentado por los congresistas Mark Green (republicano) y Albio Sire (demócrata) incluye un programa para que las empresas trasladen sus fábricas de China a Latinoamérica y estimular el empleo aquí para fortalecer su desarrollo y contener los flujos migratorios hacia Estados Unidos.

La iniciativa bipartidista busca mecanismos que reduzcan la influencia china en la región, tanto en la cadena de suministros, en comercio e inversión, y a la vez crear oportunidades económicas para que el hemisferio occidental sea más rico y próspero.

Escuché varias veces esta reflexión en Washington durante la reciente visita que hizo un grupo de empresarios de AmCham Colombia al Congreso de EE. UU. Los congresistas con los que nos entrevistamos fueron directos: son los colombianos quienes deben tomar la iniciativa, buscar las oportunidades, trabajar de forma persistente, sin desistir. Tenemos todo a favor, pero no nos van a hacer la tarea.

Si queremos traer inversión tenemos que buscarla. Las industrias norteamericanas no van a elegir a Colombia porque sí. Habrá que hacer una tarea muy diligente, con una coordinación público-privada, fortaleciendo las relaciones públicas, con políticas atractivas que seduzcan a las empresas, que son las que deciden. Las inversiones llegan a donde hay mejores condiciones de seguridad y rentabilidad. Así de sencillo.

Los estadounidenses tienen mucho interés en crear mecanismos que ayuden a crear empleo en América Latina y detener la migración, pero son ante todo pragmáticos. Así que a una estrategia proteccionista -que no les afectará en lo más mínimo-, responderán de la misma manera y en lugar de nosotros ganar terreno en el ámbito internacional, habremos desperdiciado diez años de trabajo.

Esperemos que los equipos económicos del próximo Gobierno de Colombia y el sector privado unamos esfuerzos y saquemos provecho de esta coyuntura tan favorable para los colombianos.

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