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Analistas 18/09/2017

10 preguntas, 10 respuestas

María Claudia Lacouture
Presidenta de AmCham Colombia y Aliadas

La propuesta de crear un Ministerio de Turismo generó muchas reacciones (buenas y no tan buenas), comentarios (positivos y negativos), una encuesta (63% a favor) y al menos 10 preguntas muy puntuales sobre la conveniencia o no de tener una entidad para promover y potenciar el turismo. Existe un temor entre algunos que consideran esta industria como un mal mayor, invasivo y destructor.

¿Más burocracia? La institucionalidad del turismo ya cuenta con las herramientas necesarias, los instrumentos idóneos y las entidades requeridas. Es solo integrarlo. Tenemos un Viceministerio bien estructurado, eficiente, con personal altamente capacitado. Un Fontur como brazo económico y ejecutor para la infraestructura y la promoción, además de ProColombia y su extraordinario equipo comercial instalado en los países indicados.

¿Hordas de visitantes dañarán los destinos? Un Ministerio de Turismo dará más eficiencia a la articulación nacional y a la labor de promoción internacional para que toda la cadena trabaje más unida y con mejores controles. Una sola estrategia nacional.

¿Aumentan los precios locales? Como en toda la industria, será un elemento que dependerá de la oferta y la demanda. Las autoridades locales serán las encargadas de velar por precios justos y servicio de calidad. Lo que nadie duda es que generará empleo, como ya se está viendo.

¿Destruye el medio ambiente? El medio ambiente lo destruyen quienes desconocen las herramientas apropiadas para preservar la riqueza natural e ignoran el valor del entorno. Una correcta política de turismo será complementaria de las acciones para preservar nuestra biodiversidad como el tesoro que tenemos para esta y las generaciones venideras.

¿Crecimiento caótico? Un turismo ordenado requiere de un Ministerio que ayude en la formulación de las políticas que permitan el aprovechamiento de la oportunidad que ofrece la paz y que se traducirá en beneficios económicos para las regiones que fueron más vulnerables al conflicto.

¿Está mal planificado el turismo? Ciertamente necesitamos más articulación público-privada y desarrollo sostenido y sostenible. Servicio, calidad, formalización, bilingüismo, seguridad, capacitación entre otros temas para volvernos un destino más competitivo. Todavía tenemos un camino por recorrer, pero estamos a tiempo para realizarlo adecuadamente y planificado.

¿Los beneficios lo acaparan unos pocos? El turismo es una de las industrias más democráticas y distributivas. El viajero es un comprador, requiere de servicios de transporte, alojamiento, alimentación, entretenimiento, habitaciones, entre otros. Casi toda la economía se beneficia directa o indirectamente del turismo.

¿Es una maldición? Es una bendición si sabemos cómo sacarle el mayor provecho. El privilegio que tiene Colombia de tener la mayor diversidad geográfica del mundo es una extraordinaria oportunidad. Para evitar que se convierta en maldición hay que organizarlo bien.

¿Destruye la cultura? Por el contrario, la reafirma, la promueve y se vuelve parte del atractivo que tiene el país.

¿Es una propuesta inoportuna crear un Ministerio? Se ha planteado otras veces y ciertamente no estábamos preparados. Pero ahora los flujos crecen vertiginosamente y llegó la paz. Hay que organizarlo bien.

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