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Por una política pública ganadora

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Marc Eichmann - eichmannm99@yahoo.com

El ministro Carrasquilla no tiene un trabajo fácil. A pesar de la aprobación de la ley de financiamiento, el déficit del gobierno central sigue alrededor de $14 billones, dada la estructura ineficiente de un aparato gubernamental que gasta por encima de sus posibilidades, beneficiando a particulares por doquier. Para solventar la situación en el corto plazo, no tiene otra salida que sacar la tijera y recortar programas y subsidios, en el entendido de que no es posible gravar más a quienes hoy pagan impuestos ni se puede matar la gallina de los huevos de oro: las empresas que conforman el aparato productivo.

Afortunadamente nuestro Ministro de Hacienda no se ha dejado presionar de los diferentes sectores que buscan que se les mantengan privilegios. Ha decidido apostar por las decisiones correctas en pro de la creación de riqueza para la mayoría de los colombianos, independientemente de su impacto en popularidad.

En primera instancia, su apuesta más importante ha sido disminuir los gravámenes al sector empresarial, entendiendo que los impuestos a las empresas no solamente los terminan pagando sus accionistas. También, indirectamente, pagan sus clientes, que a raíz de los impuestos reciben menos producto por lo que pagan y, sus empleados y proveedores, que por la misma razón sacrifican parte de la paga que reciben por sus servicios.

Sin embargo, el impacto más importante de apoyar a las empresas formales que hoy tributan con un régimen fiscal menos agobiante es que aumenta su competitividad con respecto a sus pares de países foráneos. Así pueden capturar una porción más grande del mercado local y exportar a otros mercados, generando mayor empleo para los colombianos e inyectando divisas al país. Este es el mecanismo que genera crecimiento económico y que funcionó para que muchos países asiáticos salieran de la pobreza. Claro es que hoy, además de la correlación entre el desarrollo y el funcionamiento deficiente de la justicia, la mayor dificultad para sacar de la pobreza a millones de colombianos es la insuficiencia de inversión para generar empleo apoyando a un sector privado competitivo.

Como ejemplo, un crecimiento proyectado del 4,5% del PIB comparado con un crecimiento que sea un punto porcentual menor, genera para el país en valor presente un total de $700 billones en valor, que a una tasa impositiva de 10% se refleja en $70 billones para el gobierno central, cifra ante la cual el déficit del gobierno actual es irrisorio.

Para generar un crecimiento 100 puntos básicos superior es necesario apoyar, desde la política pública, a aquellos sectores de la economía que jalonan el empleo como la infraestructura y la vivienda. Estos sectores tienen la ventaja de subir la productividad que, a la fecha, en Colombia, ha sido menor comparada con la de otros países. El ministro Carrasquilla tiene esto claro y su apoyo a estos sectores será clave para el desempeño económico del país.

Paralelamente, el país debe desarrollar nuevas fuentes de ingresos teniendo en cuenta cuales son los servicios demandados en el panorama mundial. Una política pública organizada, enfocada en brindar educación de alta calidad en programación de código, que en ninguna circunstancia puede pasar por Fecode, podría disparar a mediano plazo en Colombia un sector dinámico que nos saque del subdesarrollo.

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