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Las posibilidades de Clara

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Después de haber elegido a Barack Obama como su primer presidente de raza negra, muchos  estadounidenses consideran que con el lanzamiento de la segunda candidatura de Hillary Clinton  se aprestan a romper el paradigma de escoger una mujer en el cargo de mayor poder del mundo. Y así como una mujer podría dirigir el destino en la primera potencia mundial, en Colombia una mujer como Clara López, que puntea hoy en la encuestas, podría ser electa para manejar los hilos de la capital de la República.

Dado que los políticos que acceden a cargos públicos no gobiernan mejor por su sexo ni su color de piel es irrelevante abordar el dilema de que candidato debe elegirse con estos criterios. Sin embargo, desde la óptica del mercadeo y de las cuentas electorales, las opciones de los asesores de los candidatos para atraer votantes están moldeadas por la imagen que generan de ellos, basada en su hoja de vida y su comportamiento público.

Históricamente la imagen de Clara López ha sido moldeada por varios factores contradictorios. Su ascendencia de clase alta le proveyó una formación en el exterior desde la secundaria, permitiéndole a esta economista de Harvard ser bachiller en The Madeira School en Estados Unidos y obtener un doctorado en derecho financiero y tributario en la Universidad de Salamanca. Esta educación privilegiada de primer nivel le da las credenciales para ejercer cargos públicos de alto nivel pero no personifica a la candidata de extracción popular atractiva para la mayoría de votantes.

Nombrada por el presidente Santos como alcaldesa de Bogotá ante el descalabro por el carrusel de la contratación de Samuel Moreno, de quien fue secretaria de gobierno, Clara López ha tenido históricamente la habilidad política de acercarse a sectores de la política tradicional, como asesora de Horacio Serpa en la Constituyente del 91 y contralora de Bogotá elegida por el concejo. Los beneficios tangibles que puede recibir en unas elecciones por esta capacidad de relacionamiento con la clase política se ven compensados por el contagio en la percepción negativa de la clase política.

Por otro lado su militancia política de izquierda, como presidente del Polo Democrático Alternativo, candidata a la Vice- presidencia en la fórmula presidencial por el mismo partido que encabezó Gustavo Petro durante la campaña electoral de 2010 y funcionaria de primer nivel en la alcaldía de Samuel Moreno la identifican como una de las personalidades públicas más cercanas a los gobernantes de la capital de los últimos ocho años. 

Nadie más que Clara personifica la filosofía y la ejecución de las administraciones recientes de Bogotá como parte de su equipo y su ADN político. Si bien gran parte de los analistas ven en este factor una desventaja para las aspiraciones electorales de la candidata dados los escándalos de las administraciones de Petro y Moreno, su militancia en el Polo le da acceso a las preferencias de cientos de miles de beneficiados de los programas que con dineros públicos ha desplegado en los barrios más necesitados de la ciudad.

Las posibilidades de Clara López en su aspiración a la alcaldía de Bogotá deben ser tomadas seriamente. En la medida en que logre separar de su candidatura la sombra innegable de corrupción y deficiente ejecución de las administraciones del Polo Democrático de la percepción de los votantes de las clases populares, será una fuerte contendora para ocupar el segundo cargo de más importancia del país.
 

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