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A invertir

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El pasado domingo a las cinco de la tarde, mientras se conocían los resultados electorales, los miembros de las familias se reunieron a hablar de su futuro, a discutir la adquisición de una nueva vivienda o a hacer cuentas para permitirle a sus hijos emprender estudios técnicos o universitarios que les permitan mejorar su futuro.

Con el ambiente político despejado y sin la incertidumbre con respecto a riesgos que puedan impactar su empleo, el optimismo creció y seguirá creciendo, incrementando el consumo y la calidad de vida de los colombianos.

Al mismo tiempo, algunos empresarios afinaban la planeación de su agenda de la semana. Muchos estaban esperando que se conocieran los resultados electorales para lanzar una nueva línea de productos, sacar a ventas un nuevo proyecto inmobiliario, crear sucursales en nuevas geografías o arrancar un nuevo negocio. Toda esta inversión creará nuevos empleos y dinamizará la economía, creando aún más oportunidades en un entorno de espiral ascendiente.

Es hora de que ya los empresarios le perdamos el miedo a invertir en el país. Después de ocho años de Gobierno donde el futuro se desligó de la bola de cristal, es la hora de darle a los colombianos oportunidades de empleo, con el fin de que no caigamos en un ciclo de incertidumbre similar dentro de cuatro años. Cuando un empresario invierte, no logra como resultado únicamente un retorno para su capital, sino que crea bienestar para todos.

Es claro que aún existen obstáculos a la inversión, pero el excandidato, hoy presidente electo Duque, ha dado señales claras con respecto a cada una de ellas. Atacará la tramitología, los impuestos que hacen los proyectos inviables, pero sobre todo y prioritariamente, las ineficiencias estatales de unas instituciones tomadas por las mafias de la corrupción.

Acabará con los cupos indicativos, hoy llamados mermelada, creados por Juan Manuel Santos y, vigilará la ejecución del patrimonio público para que se entreguen obras que sean beneficiosas para la población.

En ese empeño, los empresarios debemos cambiar de actitud. Al demostrar el Gobierno cero tolerancia para los corruptos, no solo debemos denunciar a aquellos que incurran en estas prácticas sino que debemos utilizar la presión social para evitar que prosperen. Debemos alimentar el policía que cada uno tiene entre nosotros y, en paralelo, perder ese miedo injustificado a defender el bien público y el bien común.

Mi apuesta es que en el futuro próximo el peso no perderá fuerza con el dólar y, las tasas implícitas de los bonos de la República de Colombia tenderán a la baja. La confianza en el país no solo subirá entre los colombianos sino también entre los inversionistas internacionales.

Lo que tiene claro el presidente Duque es que los resultados electorales lo único que implican es que hay que trabajar, trabajar y trabajar.

El equipo que acompañará a Iván Duque tendrá que deshacer muchos de los entuertos que se volvieron costumbre política en los últimos ocho, como los favores innecesarios a algunos sectores gremiales y, sobre todo, el administrar para la foto, sin importar si la decisión tomada maximiza el bienestar entre los colombianos: un estilo de corrupción en el que el gobernante prioriza su imagen por encima del bienestar del pueblo.

Lo que nos jugamos no es menor, ya tuvimos nuestro primer campanazo de alerta. Hagamos de manera que sea el último, inmiscuyéndonos hasta donde sea necesario para que estos cuatro años sean exitosos.

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