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Crimen y geo-localización en Bogotá

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El Comandante de la Estación, que tiene como misión brindar el servicio policial al barrio Santa Fe, en pleno corazón de Bogotá, sabe que tiene una labor titánica y emplea todos sus recursos para que sus hombres cumplan su misión.

El curtido Coronel, egresado de la Escuela de Cadetes General Santander conoce su oficio, recurre a motivar por medio del trato cordial, pero también sabe que la autoridad requiere disciplina, así que exige el cumplimento de resultados operacionales en uno de los sectores más peligrosos de la ciudad.

Sin embargo, los esfuerzos del oficial son en vano, el número de patrulleros es insuficiente, y el estricto sistema de turnos de vigilancia no permite alterar el número de policiales de acuerdo a tiempo y lugar del delito, aunque sabe la problemática no puede modificar ese esquema a muto propio.

Bogotá tiene 238 policías por cada 100.000 habitantes (x100.000/h), pero lo recomendable son cifras por encima de 300 x 100.000/h; además, el esquema de turnos convierte este número en 80 uniformados x 100.000/h.

Esta situación muestra cómo la política regional terminó por debilitar la seguridad de la ciudad capital, porque el voto de opinión que caracteriza a esta urbe implica el castigo a grandes varones electorales que no se esforzarán en gestionar recursos para la ciudad.

Eso explicaría por qué hay ciudades intermedias que poseen 600 policías x 100.000/h, y ayuda a comprender que buena parte de la ola de crímenes en Bogotá responden a estos ciclos políticos perversos.

Así, bajo estas condiciones y la visibilidad mediática de robos de carros de alta gama, como de relojes de alto valor, se ha desatado una serie de análisis en los medios de comunicación que terminan por lo general en lugares comunes.

Sin embargo, la geo-localización del delito da luces al fenómeno criminal: el homicidio se ubica en tres sitios, en los alrededores de Corabastos, el corazón de Ciudad Bolívar, y la localidad de Mártires.

Por su parte, los hurtos se concentran sobre el eje oriental de la ciudad, donde están los lugares de mayor valorización urbana. Además, se presenta una paradoja entre hurtos y homicidios, porque mientras la tasa de homicidios se ubica en 14 asesinatos x 100.000/h, una tasa manejable, los hurtos han aumentado en casi 60%.

Esta correlación no es exclusiva de Bogotá, se repite en Santiago de Chile, Buenos Aires y San José de Costa Rica. Cambiar el sistema de justicia seria la respuesta ideal, pero esto tardará tiempo y la ciudadanía requiere seguridad inmediata.

Por eso, otra solución es con el sistema de turnos de la Policía, que es obsoleto, el cual debería ser sustituir por un sistema que focalice recursos y esfuerzos de acuerdo a la geo-localización del crimen, bajo el supuesto de que los políticos no van a incrementar el pie de fuerza policial porque eso no les genera réditos políticos.

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