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Analistas 03/06/2026

Por la constitución

Resuelta la primera vuelta de la elección presidencial, quedan dos candidatos: el candidato del continuismo petrista y el candidato de la derecha. El primero promete más de lo mismo, pero metiéndole el acelerador. Cepeda es Petro al cuadrado.

Cepeda nos quiere meter en una asamblea constituyente que refunde la patria. Para esto está recogiendo firmas en los mítines de la campaña. Quiere radicar un proyecto de ley de convocatoria respaldado con millones de firmas. Y ya sabemos qué contiene el proyecto: una asamblea para rehacer la constitución a imagen y semejanza del más radical de los ideólogos marxistas del país. Será, para empezar, de composición corporativista. Esto quiere decir que 30% de los miembros del cuerpo colegiado serán representantes de facciones de la sociedad afines al proyecto político de la izquierda. Por ejemplo, los indígenas tendrán 10% de las curules, cuando son solo 3% de la población.

La asamblea constituyente propuesta por Cepeda es la realización del viejo sueño del ELN. No es una coincidencia que el padre de la Paz Total ahora nos proponga como eje central de su gobierno la Convención Nacional elena. No sobra recordar que así empezó Chávez: juramentando sobre la difunta carta magna venezolana. Fast forward 15 años y el resultado del experimento chavista -alabado una y otra vez por Cepeda y Cía.- fue la crisis humanitaria más aguda de toda la historia latinoamericana.

Abelardo de la Espriella ha tenido una carrera como abogado que ha sido en algunas ocasiones controversial, como suele ser el caso de quienes ejercen el derecho penal. Uno podrá estar de acuerdo o no con los aspectos más estridentes de su “style”, y eso de “destripar” a la izquierda habrá que entenderlo como un exceso retórico mileista. Al fin y al cabo, quien empezó la escalada verbal fue Petro cuando nos declaró a los opositores la “guerra a muerte”.

Pero lo cierto es que su programa de gobierno en estos momentos resulta el más acertado para afrontar la avalancha de problemas que nos deja el petrismo.

Hay que revivir la explotación de hidrocarburos, regresar la seguridad a los campos y ciudades, traer inversión, reconstruir el sistema de salud y ajustar las finanzas públicas. Para esto tiene a un vicepresidente de lujo en José Manuel Restrepo, probado en la gestión de lo público y quien seguramente contará con unas mayorías en el Congreso que harán posible muchos de estos cambios.

Sin embargo, lo más importante del candidato De La Espriella es que promete respetar la constitución de 1991. Romper el pacto sobre lo fundamental que se logró hace tres décadas para lanzar al país a una utopía socialista, como propone Cepeda, es una irresponsabilidad monumental.

La carta de 1991 ha sido el verdadero acuerdo nacional, con sus destellos y sus lunares. Su desconocimiento lanzaría al país a una guerra civil. Por eso mi voto será por Abelardo, porque prefiero a un polémico abogado que respete la constitución a un comisario estalinista que la quiera fusilar con un tiro en la nuca.

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