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El Congreso de RedIntercol

Esta semana se desarrolla en Bogotá el V Congreso de la Red Colombiana de Relaciones Internacionales (RedIntercol) en el claustro de la Universidad del Rosario. Se reúnen allí los investigadores, profesores, estudiantes e interesados en ampliar los límites de la investigación sobre temas internacionales en el país. Aunque, a propósito de la temática central (Seguridad en Tiempos de Paz), se esperaría encontrar allí también a funcionarios del Gobierno que trabajen en las áreas internacionales y el servicio exterior.

El evento tiene una relevancia que vale la pena considerar, no sin antes resaltar el impacto que ha tenido esta asociación en el diálogo inter-universitario a nivel nacional y las posibilidades de contacto directo con otras organizaciones del mismo tipo en América Latina y el mundo en general.

De acuerdo con su cuerpo estatutario, RedIntercol es una corporación no gubernamental y persona jurídica de derecho privado, de carácter civil y sin ánimo de lucro. Admite en su membresía a profesionales colombianos graduados en Ciencia Política, Relaciones Internacionales y áreas afines.

Fundada en 2009, pero formalizada en 2013, esta asociación de académicos ha realizado sendos congresos en los últimos años y ha fortalecido notoriamente los vínculos entre académicos nacionales y extranjeros. Un indicador de ello es haber tenido ya en Colombia, participando en actividades académicas ligadas con sus eventos, a expertos de la talla de Gerhard Drekonja, Beth Simmons, Andrew Hurrell, Roberto Russell y Ann Tickner, entre muchos otros. Para esta quinta versión, los conferencistas centrales son Mary Kaldor y Ole Waever, expertos de renombre y talla global.

Dentro de las razones para validar tanto la existencia de RedIntercol, como el desarrollo de su Congresos y toda su actividad, es preciso exponer la gradual apertura frente al estudio de los asuntos internacionales en el país, el aumento en el número de profesionales dedicados a ello y el fortalecimiento del diálogo entre unidades académicas de las diferentes universidades, que se ha traducido, de un lado, en la consolidación de programas ya existentes y, del otro, en la generación de nuevas opciones a nivel de pregrado y posgrado en el escenario académico nacional. A pesar de los avances disciplinares expuestos en las diferentes latitudes, la realidad para Colombia es que sus universidades permanecen, en términos generales, unos pasos atrás en el tema disciplinar.

Aunque la comparación con los norteamericanos y europeos debiera evitarse, en ocasiones es bueno tenerlos como referentes, pues a fin de cuentas han sido por décadas el punto de origen de las grandes discusiones para los internacionalistas. Ha habido ya importantes reacciones por parte de académicos latinoamericanos en relación con la supremacía del “primer mundo” en la producción de conocimiento. Desde allí se han querido trazar rutas teóricas generalizables para todo el planeta y por ello la reacción latinoamericana. Sin embargo, aún falta trabajo en la región para estar a la altura de esos debates.

Precisamente, la mejor explicación del rol que ocupa América Latina en el mundo está anclada a las reflexiones y producción académica tanto en Ciencia Política como en las Relaciones Internacionales. En tal dirección, incluso el papel de Colombia en el exterior se puede explicar desde lo que ha sido el avance en la materia y la conexión entre entidades, organismos y agencias que tienen qué ver con lo internacional en el país.

Es decir, la posición que ocupa en el sistema internacional de Estados no es fortuita, está ligada a lo que han sido los procesos de acercamiento a la noción sobre lo externo. Siguen siendo escasos los funcionarios colombianos que se apropian del conocimiento en estas áreas y lo llevan a la práctica. Por esto, entre otras muchas cosas más, la existencia de entidades como RedIntercol es cada vez más necesaria.