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El crédito, una herramienta clave para impulsar el sector agrario

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La agricultura, como principal fuente de ingreso de las familias que habitan en el sector rural, impulsa el progreso del país. Las inversiones en el sector agrícola tienen un impacto económico positivo que va más allá de las áreas rurales, además tienen efectos para la generación de un país más equitativo en términos de la distribución del ingreso. De acuerdo con el Banco Mundial, el crecimiento agregado que se origina en la agricultura tiene una efectividad para reducir la pobreza 2,7 veces superior al crecimiento originado en otro tipo de sector económico.
 
En Colombia se ha puesto gran empeño en impulsar la inversión del sector agropecuario a través de la promoción del financiamiento en condiciones de fomento, con un especial énfasis en los pequeños productores, ofreciendo beneficios en tasas de interés y en plazos, de acuerdo al flujo del proyecto y ciclo productivo. De esta forma, se garantiza el acceso de los pequeños productores al sistema financiero mediante herramientas que se ajustan mejor a su situación económica.
 
Gracias a las tasas de fomento, el crédito se ha vuelto una herramienta financiera más accesible, esto se ve representado por el incremento de los créditos otorgados en los últimos años. Entre 2010-2012 los créditos vigentes registrados en Finagro crecieron 54%, y el número de proyectos agropecuarios financiados creció 42%. Para julio de 2013, la cartera en condiciones Finagro alcanzó $12,1 billones, apoyando más de 890.000 proyectos.
 
Como resultado de la focalización de la política de financiamiento en pequeños productores, este segmento ha presentado el mayor crecimiento en años recientes. A julio de 2013, la cartera dirigida a financiar proyectos de pequeños productores llegó a $3,7 billones a través de 774.000 operaciones, creciendo 26% con respecto al mismo periodo del año anterior.
 
Este importante desenvolvimiento del crédito ha incidido en el mejoramiento de los indicadores de pobreza para la población rural, reflejando una disminución del Índice de Pobreza Multidimensional- IPM(1) en el área rural, el cual presentó un decrecimiento de -4,8%, al pasar de 53,1% en 2011 a 48,3% en el 2012. Así mismo, la brecha de dicho indicador entre zonas rurales y urbanas está disminuyendo, lo cual refleja que la pobreza medida por el IPM ha decrecido en una mayor proporción en las zonas rurales que en las urbanas. Sin embargo, estas cifras de pobreza son altas, el avance lo que marca es un camino obligado de seguir para cubrir el gran desfase con el campo y necesariamente en forma más acelerada.
 
La participación de la cartera en condiciones Finagro sobre el Producto Interno Bruto Agropecuario ha incrementado. Dicha relación, conocida como profundización financiera, pasó para el sector agropecuario del 22% en 2010 a 29% en 2012, acercándose cada vez más al valor del total nacional que se ubica en 37%. Como resultado, la brecha entre las zonas rurales y urbanas en el financiamiento se ha venido reduciendo.
 
La mayoría de los créditos vigentes en condiciones Finagro están enfocados a impulsar un desarrollo sostenido del sector rural a largo plazo. El 86% de la cartera, más de $10 billones, han sido otorgadas a proyectos de inversión. Este tipo de inversión genera un alto impacto en el desarrollo económico y social del sector rural colombiano, y por consiguiente de todo el país, inversión que perdura en el tiempo y que tanto necesitamos.
 
(1) Este índice evalúa 5 dimensiones en las que los hogares podrían estar en privación: condiciones educativas del hogar; condiciones de la niñez y la juventud; salud; trabajo; acceso a los servicios públicos domiciliarios y condiciones de la vivienda.
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