De nuevo vale la pena insistir en que, tanto en el pago de la deuda como de los salarios, el problema no es el numerador, sino el denominador, es decir, el PIB
Importa menos convencer con argumentos que mantener la atención y activar emociones. Nada de esto significa que la tecnología sea el problema
Esta parálisis diplomática tiene un costo creciente que los dos gobiernos parecen subestimar