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Analistas 04/11/2021

Inflación: un impuesto a nuestros ahorros

Juan Pablo Zuluaga
Co-creador de Mis Propias Finanzas

Por estos días, una de las palabras más buscadas en Google es “inflación”. No es para menos. Las cifras macroeconómicas nos dicen que en Colombia la inflación este año estará alrededor de 5%. En Argentina el gobierno acaba de congelar los precios de los alimentos para combatir este fenómeno, el cual se ubica por encima de 50%. Mientras que en los Estados Unidos este indicador se encuentra arriba de 5%, cifra que no se daba hace muchísimos años y que los estadounidenses no están acostumbrados a ver.

Los técnicos economistas tratan de explicar las razones de este fenómeno y la forma como se calcula este número, pero ¿qué es la inflación y por qué preocupa tanto a personas, familias, empresas y gobiernos?

La inflación es el aumento sostenido de los precios de los bienes y servicios de un mercado y la pérdida de poder adquisitivo de nuestro dinero para comprar o adquirir esos bienes o servicios. Es, en otras palabras, un impuesto a nuestros ahorros.

Nuestro dinero en nuestras cuentas de ahorro y en productos de renta fija como los CDT, fiducuentas u otros rentan muy poco. Quiere decir que, si mantenemos ese dinero en ese tipo de productos estamos perdiendo poder adquisitivo año tras año.

¿A quién beneficia la inflación? A los inversionistas que tienen rentando su dinero en inmuebles, acciones y algunos commodities que se suben de precio cuando hay inflación.

Los ahorradores que mantienen su dinero en cuentas de ahorro que rentan por debajo de la inflación están perdiendo. Cada día más entendemos esa famosa frase de Robert Kiyosaki cuando dice que “los ahorradores son perdedores”.

Lo que preocupa es que el aumento de los precios que estamos viendo no se debe a un aumento de productividad de la economía sino por el contrario, a respuestas inesperadas de gobiernos y bancos centrales de una inyección masiva de dinero en busca de reactivar las economías en plena pandemia.

¿En qué invertir?

Dicen los expertos que algunas acciones pueden ser buen refugio de inflación. Ha sido el caso de las acciones de empresas de tecnología, que han podido trasladar el precio a su consumidor final. Otras empresas, principalmente en el sector de energía, pueden trasladar el precio a su consumidor final o se benefician de los aumentos de algunos commodities, como el petróleo.

La finca raíz es otra alternativa. Generalmente los inmuebles suben de precio cuando aumenta la inflación, igualmente los arriendos están indexados al comportamiento de este indicador. Por eso, la finca raíz ha sido históricamente un buen refugio contra la inflación.

Finalmente, muchos ven en bitcoin una solución contra la inflación. Bitcoin es deflacionario por naturaleza, pues tiene una oferta limitada de 21 millones de bitcoins y ha crecido en valor desde su creación.

El mensaje es claro: la inflación es un impuesto a nuestros ahorros y debemos copiar las estrategias de los inversionistas que han podido aprovechar este desbalance de la economía global para crecer sus portafolios y aumentar sus rentabilidades.