.
ANALISTAS 29/09/2026

Un bien público que brilla

Juan Pablo Herrera Saavedra
Decano Facultad de Economía Universidad de Externado de Colombia
Síganos y léanos en Google Discover

Uno de los desafíos más grandes en cualquier sistema económico tiene que ver con la provisión de bienes públicos. La síntesis de la discusión de este concepto se encuentra magistralmente expuesta en un artículo de Paul Samuelson titulado “The Pure Theory of Public Expenditure” en 1954. Señala Samuelson que este tipo de bienes desde su uso suelen calificarse como no rivales, lo que significa que el uso y disfrute de este tipo de bienes por parte de una persona o un grupo de ellas no afecta la disponibilidad del mismo. De igual manera, los economistas solemos denotarlos como no excluyentes, lo que significa que nadie debería pagar para acceder a él.

Esta definición en el marco de una clase de economía suele ser ejemplificada con el alumbrado público. No obstante, cuando se piensa en lo que sucede en Bogotá Colombia, en nuestro ejercicio de docencia solemos quedarnos cortos ante las características asociadas a este ejemplo. Preguntas de estudiantes curiosos que refutan fuertemente el ejemplo por la calidad de nuestro alumbrado y en algunos casos porque este servicio “brilla” por su ausencia lo que hace que algunos lugares de nuestra ciudad se conviertan en sitios inseguros y de alta vulnerabilidad para quienes los transitan.

Es en ese marco conceptual el Concejo de Bogotá aprobó recientemente, como parte de la una reforma tributaria para la ciudad que, por primera vez, Bogotá tenga un impuesto sobre el alumbrado público que sería cobrado como una sobre tasa al predial por parte de los estratos 4, 5 y 6. Con 24 votos a favor y 20 en contra, sin duda, este tributo que se aplicará a partir de 2027, representará un esfuerzo con contribuciones marginales del orden de $11.100, $18.900 y $29.000 mensuales para cada contribuyente del predial en el respectivo estrato socioeconómico. Este nuevo tributo le permitirá a la ciudad un hecho trascendente: migrar de la iluminación de nuestros postes con alumbrado tradicional a uno a partir de iluminación led y lo que es aún mejor noticia, permitirá acelerar el hundimiento de las redes de cables que aún abundan en nuestra ciudad colgadas entre postes, lo que no solamente genera una pérdida importante del sentido estético de la ciudad, sino que expone a los ciudadanos a más riesgos derivados de posibles accidentes con los cables de alta y media tensión que suelen estar frente a ventanas, balcones y terrazas de un segundo o tercer piso.
Sin duda, hay quienes se oponen a esta iniciativa tributaria por las cargas adicionales que los ciudadanos debemos enfrentar. Por situaciones de pobreza encubierta en los estratos socioeconómicos más altos de nuestra ciudad, en donde nuevamente convergemos a una situación de nunca acabar: en muchos casos la estratificación no es una variable infalible para determinar las verdaderas capacidades de pago de quienes tienen viviendas catalogadas en uno u otro estrato. No obstante, la provisión de este bien público no da espera y demanda un compromiso innegable de los contribuyentes a fin de lograr una adecuada provisión.

En un mundo en el que las ciudades inteligentes se desarrollan en ambos hemisferios del planeta a velocidades considerables, en los que la tecnología nos permite consolidar zonas más seguras, más iluminadas y con menos nudos de cables y transformadores en el cielo, para transitar de manera tranquila y armónica, la decisión para quienes residimos en Bogotá a fin de contribuir por un mejor alumbrado, más eficiente en consumo, pero a su vez con más confiabilidad, es un primer paso para repensar la ciudad.

Si hay algo que hubiera podido ser mejor, frente al mecanismo aprobado por el Concejo de Bogotá en esta reforma tributaria y se relaciona con esta sobre tasa de alumbrado, es que se haya excluido a un segmento de la población en su obligación de contribución. Seguramente no en los niveles de los estratos 4, 5 y 6, pero sí generando algún cobro marginal que invite a que todos seamos corresponsables en la contribución y futura preservación de tan importante y necesario servicio.

No se trata de generar grandes exigencias a quienes no están en posibilidad de pagar, pero cuando se trata de la provisión de un bien público, siempre resultará importante establecer cobros a todos a fin de generar conciencia y apropiación de lo que representará este proceso de renovación del alumbrado, un servicio claramente no rival, no excluyente y con la capacidad de proteger la integridad de quienes habitamos la hermosa, diversa y a veces desafiante ciudad de Bogotá.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 28/09/2026

Los hechos y los datos ya no sirven

Una sociedad polarizada, excluyente, intransigente ha llevado a que lo que menos interese sea conocer la verdad. No suma

ÚLTIMO ANÁLISIS 28/09/2026

Creer

Es temporal. Nada de eso es para siempre. Pide ayuda, no temas en pedir ayuda. Intenta ver no el porqué a mí, sino el para qué. El tiempo no sana. Es lo que hacemos con el tiempo

ÚLTIMO ANÁLISIS 29/09/2026

Educación en ingeniería que transforma

Al mismo tiempo, resulta indispensable establecer mecanismos de gobernanza adecuados que garanticen el uso responsable, transparente y ético de esta tecnología