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Tribuna Universitaria 16/09/2022

Sin miedo a invertir

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Unos inversionistas panameños llegaron hace poco buscando oportunidades en Colombia, curiosamente arriban al país cuando existen miles de colombianos buscando oportunidades afuera y varios precisamente en ese país.

La emigración colombiana ha sido un fenómeno con dos periodos importantes, la primera ola la que muchos llamaron de intelectuales, fue alrededor de los años 70 en donde miles de Colombianos viajaron a Estados Unidos buscando sencillamente una mejor vida. La segunda ola fue en los 90, el sinnúmero de amenazas sumado a la falta de oportunidades produjo una gran emigración especialmente a Venezuela, aun hoy se cuentan por montones los nacionales que hicieron negocio o se emplearon en el país vecino, según el Dane emigraron más de cuatro millones de personas en esos periodos.

El dramático fenómeno de los vecinos redujo el éxodo y la mejora de la situación en el país terminó por suspenderlo y durante años el país vivió una situación relativamente estable. Sin embargo, la realidad de las últimas elecciones volvió a despertar el deseo de emprender por fuera.

Por ello resulta curioso el interés de cualquier extranjero al querer invertir en medio de la coyuntura política. El primer argumento es que el volumen de personas que viven en Colombia es atractivo para cualquier mercado, sólo Bogotá tiene el doble de habitantes que todo Panamá; otra razón es que la idiosincrasia colombiana tiene dos elementos importantes: el gusto por emprender y el gusto por experimentar; según los empresarios foráneos, los colombianos no tienen miedo de conocer nuevas marcas, su volatilidad de consumo los lleva a cambiar de preferencias y eso es una oportunidad para cualquier empresa. En Colombia se puede crecer, las personas son receptivas con las nuevas ideas y amable con las empresas que llegan, es el gen de la “amabilidad” como ellos lo llaman. Por último la economía de Colombia tradicionalmente ha sido estable. A pesar de las crisis el país ha ofrecido seguridad jurídica y responsabilidad tanto en los pagos como en crecimiento sostenido, incluso en momentos muy graves como la de la pandemia o la crisis bursátil del 2008.

La decadencia de Colombia nunca ha sido su economía, es su seguridad. Ese es el punto que realmente preocupa a cualquier empresa que quiere llegar al país, la creciente escalada de violencia empaña las ganas de llegar a invertir, en el mismo periodo la presidencia de Duque llevaba 1.094 homicidios hoy van 1.440 según Medicina Legal.

La izquierda por primera vez en el poder no pone nerviosos a algunos inversionistas, las democracias en algunos países europeos han sabido convivir con esas transiciones y en casos como el de Francia ha sido benéfico el crecimiento de temas sociales, sin embargo la emigración de algunos es justificada, en Latinoamérica el ejemplo ha sido nefasto y solo el presidente Petro decidirá a qué tipo de mandatario se quiere parecer: a Chávez o a Chirac.

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