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Tribuna Universitaria 30/07/2021

Los huecos de Bogotá

Juan Manuel Nieves R.
Estudiante de Comunicación Política

Las redes sociales nacieron como una forma nueva de comunicarse; cada una tuvo un proceso distinto, pero todas han revolucionado la forma en que el mundo se conecta, algunas son más amplias y su contenido es variado como Facebook, otras son inmediatistas como Twitter y esta última especialmente se ha convertido en la herramienta preferida de los políticos.

Esta nueva forma de interacción ha sido un avance para la comunicación de noticias y también para la democracia directa; los mandatarios la han utilizado para hacer anuncios importantes y algunos encontraron la forma de hablar con los ciudadanos y de responder de inmediato a las inquietudes.

Lamentablemente esta herramienta no es bien usada por todos; a algunos les gana el temperamento y han cometido errores garrafales en su comunicación; la más reciente fue la de la alcaldesa Claudia López ante el reclamo justificado del empresario Mario Hernández por la mala situación de la malla vial en Bogotá, de manera displicente la mandataria señaló: “…los rines de tu lujoso carro pueden esperar, los estómagos de las familias en pobreza no” para después borrar el trino y excusarse.

La malla vial de Bogotá ha sido un constante desafío para cada alcaldía que llega, la pasada administración dejó, según el IDU, el 50% de las vías en buen estado, el 34% regular y el 16% en mal estado. A diciembre de 2019 dicha administración tapó más de 250.000 huecos e intervino 926 km.

La nueva administración no tiene mucho que mostrar, la excusa en palabras propias de la mandataria es que su prioridad son los más pobres y no el cemento. Sin embargo, por desconocimiento o simplemente por discurso populista, la alcaldesa se equivoca; la Unidad Administrativa Especial de Rehabilitación y Mantenimiento Vial (UMV) fue creada el 30 de noviembre de 2006 como una unidad descentralizada para atender las vías de la capital, esto quiere decir que cuenta con presupuesto independiente y personería jurídica para atender el deterioro y no depende de otros programas de la Alcaldía para hacer su trabajo.

Otro tema importante es que al ser la malla vial responsabilidad de la Alcaldía, esta responderá frente a cualquier daño proveniente de su deterioro; no son pocas las demandas contra Bogotá por las lesiones y muertes producto de algún hueco o una vía en mal estado.

Es cierto que ante la crisis social los huecos no deben ser prioridad, pero tampoco es excusa no trabajar por arreglar las vías; por allí no solo transitan autos lujosos, sino también motos, bicicletas, ambulancias y el mismo transporte público en los cuales se moviliza la gente más pobre de la ciudad.

Bogotá necesita más trabajo y menos soberbia; la comunicación con los ciudadanos es necesaria pero no lo principal, al final serán los hechos, las obras y la dedicación los que mejor hablarán por cualquier mandatario; aquello perdurará lo demás será ligero como los trinos que se leen y luego se borran.