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Cooperar, crear y hablar

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Juan Manuel Nieves R.

Estudios recientes han demostrado que los chimpancés y varios animales tienen capacidad de comunicación, éstos avisan cuando viene un león, hay una amenaza con un águila e incluso producen sonidos para llamar a un simio en particular.

La capacidad de comunicarse por tanto no es exclusiva de los seres humanos, pero en cambio sí lo es la forma de crear ficciones, charlar de temas sin importancia y la capacidad de cooperar. Las hormigas, las abejas y grupos de primates son capaces de trabajar en comunidad por un bien comunitario, pero aquel siempre es limitado y su trabajo en conjunto es incapaz de agrupar miles de aquellos en una tarea, basta pensar en lo que harían 500 perros o gorilas en la Plaza de Bolívar.

El pensar en conjunto, la comunicación de cuestiones sin importancia o “chismorreo” y la creación de ficciones hacen que el “sapiens” domine la naturaleza según el historiador Yuval Noah, por encima de los demás animales. El trabajo cooperativo según el autor por encima de 150 personas es imposible sin una ficción, esta última puede ser la creencia en una religión, en la patria o una empresa. Dicho convencimiento permite que miles de personas puedan marchar hacia la Plaza de Bolívar, que millones de católicos se unan a rezar sin conocerse y que convenciones empresariales funcionen a la perfección.

Sabiendo esto, hace falta un relato que invite a unirnos como país; Colombia ha tenido una historia de división y violencia desde casi su concepción, así, en los años recientes un proceso de paz concebido en contra de la voluntad popular vuelve a fraccionar la sociedad y la clase política; y dentro de todos los problemas que esto acarrea uno más es que la nueva presidencia se ha encontrado incapaz en presentar un nuevo rumbo, un encuadre de país y un relato que convenza a los colombianos en cooperar y trabajar como “sapiens” en un proyecto común que se llama Colombia.

En cambio, los sectores contrarios al Gobierno han logrado encontrar un relato que los mantenga en las calles protestando; la Minga quiere más dinero subsidiado, los estudiantes más dinero para educación pública, los sindicatos mayores privilegios y el peor de todos: el Congreso se mantiene cohesionado hundiendo cualquier proyecto del Ejecutivo hasta que les den participación burocrática o “mermelada”.

Lo peor de esta situación es que el dinero que se gasta en todas estas prebendas sale del pueblo colombiano, los $800.000 millones que tuvo la Minga son patrocinados por el impuesto de todos. Es por ello tan urgente el mensaje de cohesión y si la línea va ser el de no concesiones con la política tradicional de “mermelada”, con los demás sectores debe ser igual e implementar el mensaje de autoridad. Ojalá pronto veamos millones de “sapiens” con un propósito: sacar adelante a Colombia.

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