Colombia necesita más locos

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Salió en varios medios que Colombia había ganado el campeonato suramericano de pizza. Eduardo Castro, representando al país en un concurso de eliminación, en Argentina, quedó campeón y representará la región en el mundial de pizza en Palermo el próximo año. Ante tanta noticia negativa del país, este hecho tuvo un gran cubrimiento.

Da Quei Matti, que significa “donde aquellos locos”, la pizzería del campeón es una historia que comienza hace 20 años en Rímini. Eduardo había emigrado a Italia por la crisis que sufrió Colombia y durante 10 años trabajó en distintos servicios de catering; Rímini era ya una potencia en materia turística y casi el total de su economía estaba volcada en el servicio; en ese proceso conoció a Dávide Amaduzzi, quien trabajaba como pizzero en la misma ciudad; se hicieron amigos y le propuso irse para Bogotá y montar un local de pizzas, al considerar que no existía en la ciudad una pizzería con el nivel al cual estaban acostumbrados en Rímini. Su nuevo socio se decidió y las familias de cada uno junto con sus amigos les empezaron a decir que estaban locos: dejar la calidad de vida de una ciudad europea para aventurarse a hacer empresa en un país que empezaba a recuperarse, era una tarea de locos. Así fue como hace diez años llegaron a Colombia y ante la insistencia de que estaban locos se llamaron “Da Quei Matti”.

Dávide se encargaba de hacer las pizzas, Eduardo de atender las mesas y la caja. El horno lo hicieron entre ambos y en un modesto local en el norte de Bogotá, arrancaron su proyecto de emprendimiento. El aprendizaje pasó por el que el socio italiano entendiera que a los colombianos les gusta la piña en la pizza, por robos en el local, el ajuste del mejor horario y el ir afinando los ingredientes, los cuales terminaron siendo casi todos importados para mejorar su calidad. Hoy tienen siete pizzerías, han sido nominados a los premios la barra como mejor restaurante, acaban de ganar el premio mencionado y sus planes de crecimiento continúan.

Colombia es un país de emprendedores, según el reporte de GEM (Global Entrepreneurship Monitor), el 65% sueña serlo y un 14% lo emprende, sin embargo, muchos se quedan en camino pues un 35% cierra porque el negocio no fue rentable y un 16% por problemas financieros.

No es fácil ser exitoso en los emprendimientos. Colombia se demora una generación en tener grandes empresarios; la disciplina y el intentar ser los mejores son fundamentales; a estos “locos”, dos años después de construido el horno empírico, se les empezó a derrumbar, así que mandaron construir en Italia el mejor horno de leña, el cual se sigue importando a cada pizzería nueva que abren.

En diversas entrevistas reconocieron que todo su éxito se debe a toda la familia que los ayuda. Colombia necesita más locos que crean en ella, disciplinados y con metas altas, pero sobre todo con buen corazón; ahí radica el gran distintivo de los mejores pizzeros de Latinoamérica.

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