El emprendimiento contribuye a la construcción de desarrollo a través de la creación de nuevos negocios, la satisfacción de necesidades de la población y la generación de ingreso y empleo. Por eso el emprendimiento y el espíritu empresarial son fundamentales para salir de la crisis e impulsar a Colombia hacia la reactivación económica y social, más aún, frente a un panorama en el que al menos dos millones de personas han perdido sus empleos durante esta coyuntura.

Pese al momento que estamos viviendo, la creación de empresas en el país no se ha detenido y según Confecámaras en el primer semestre de 2020 se crearon más de 131.000. Sin embargo, esto representa cerca de 26% menos empresas creadas que en el mismo periodo del 2019. Muchas de las empresas creadas seguramente responden a la búsqueda de nuevas oportunidades, fruto de la crisis y los cambios de la demanda.

Las TIC y el impulso generado en torno a ellas por las restricciones de desplazamiento que impuso la pandemia, han llevado a miles de emprendedores, empresarios y familias a dar sus primeros pasos hacia el mundo digital. Tanto la oferta como la demanda han migrado al entorno virtual como alternativa para la creación y el fortalecimiento de los negocios, y para la sustitución del consumo que antes se daba en canales presenciales.

El emprendimiento será, sin duda, parte de la solución para la generación de nuevos puestos de trabajo, que es una de las mayores preocupaciones en la reactivación; para mejorar la independencia económica y los ingresos de muchas familias, empoderar a un grupo importante y que se ha visto afectado por el desempleo como son las mujeres y los jóvenes, y ser factor de expansión de la economía nacional.

El país sigue creando y fortaleciendo condiciones orientadas a incentivar el emprendimiento. Más que alternativas de emergencia, se está identificando oportunidades, consolidando el ecosistema y creando cultura de emprendimiento. Un ejemplo es la reciente Ley de Emprendimiento, con medidas enfocadas en las MyPime; la creación de la Comisión de Alto Nivel para la reactivación empresarial; el avance del campus de emprendimiento CEmprende, que une a emprendedores, inversionistas, academia, empresa privada, fondos de capital de riesgo y al mismo Gobierno, y las iniciativas como el reciente lanzamiento del programa virtual CEmprende Junior, que busca capacitar a jóvenes y educadores en habilidades emprendedoras.

Un reto importante para el emprendimiento está en el régimen tributario, pues, aunque se han logrado avances, Colombia aún tiene una alta carga impositiva que dificulta la formalización y posterior supervivencia de las empresas nacientes. La expectativa está puesta en la mencionada Ley de Emprendimiento, que promete reducción de cargas tributarias y de trámites para los emprendedores, acceso al microcrédito, mejores condiciones en el mercado de compras públicas y otorgar beneficios para que los nuevos empresarios avancen en su actividad, se desarrollen y crezcan. Igualmente se hacen necesarias reformas en materia laboral, que se adapten a las realidades actuales y faciliten la vinculación de personal en condiciones de seguridad social.

Es necesario que en Colombia generemos el ecosistema adecuado para que aquellas empresas que nacen puedan superar el llamado “valle de la muerte” y sobrevivir en el tiempo. Tenemos un gran potencial para convertirnos en un país de emprendimiento de alto impacto, que dinamice el empleo, fortalezca los encadenamientos productivos, incremente la sofisticación y enriquezca la oferta local de bienes y servicios. Si se logran concretar y darles continuidad a las iniciativas vigentes se darán grandes pasos para consolidarnos como la potencia emprendedora que debemos ser.