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Ciudades inteligentes, modernización y TIC

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El Censo de 2018 lo confirmó: casi 80% de los colombianos, unos 32 millones de personas, vivimos en ciudades o cabeceras municipales. Somos un país urbano, por lo que no es de extrañar que, a diferencia de lo que sucedía hace solo pocas décadas, sea en las urbes donde se están dando los grandes procesos sociales, ambientales y económicos que moldean la realidad de nuestro país.

Sin querer restar importancia a lo rural y al imprescindible rol que juega el campo en el desarrollo nacional, es claro que la dimensión que ha alcanzado la urbanización de Colombia nos plantea desafíos determinantes para avanzar en la construcción de un país con bienestar, calidad de vida y prosperidad para todos los habitantes. Y acá es cuando cobran gran importancia que el país incorpore más rápidamente los desarrollos enmarcados en el concepto de ciudades inteligentes: un modelo en el cual el análisis de datos, lo digital y la experiencia del ciudadano están interconectados para hacer ciudades más eficientes y amables para las personas.

Si en otras épocas, la clave del funcionamiento de una ciudad eran los servicios públicos, en ciudades inteligentes, el sistema nervioso será la infraestructura de telecomunicaciones. De hecho, el Plan Nacional de Desarrollo incluye dos capítulos relacionados con la ciencia, tecnología e innovación, para construir un sistema de conocimiento y el pacto por la transformación digital del país en el que Gobierno, empresas y hogares estén conectados para lograr una sociedad digital e industria 4.0. Ahí, las llamadas “smart cities” juegan un papel fundamental, pues posibilitan alcanzar el propósito final de las políticas públicas urbanas: crear ambientes en el que las personas y las empresas puedan prosperar.

Por supuesto, para esto es necesario contar con un entorno institucional favorable que facilite a los gobiernos locales emprender las acciones de política pública y gestionar, junto con la empresa privada, las inversiones que se requieren para su implementación. El Gobierno ha dado señales interesantes en ese camino: el hecho que se haya dado paso al naciente ministerio de Innovación y se hayan anunciado la posibilidad de APP para proyectos TIC, invitan a mirar con optimismo el futuro. Con la aprobación de la Ley de modernización de las TIC y un uso adecuado del Fontic, se dotará al país con las herramientas, tanto para que las telecomunicaciones articulen el desarrollo del país como para que nuestras ciudades se llenen de “materia gris” digital.

El adecuado desarrollo y uso de nuevas tecnologías, como el Internet de las Cosas, las redes de nueva generación 4.5 o 5G, el “Big Data”, el análisis de datos, el aprendizaje automatizado y la inteligencia artificial aplicado e interconectado a la infraestructura ya existente en nuestras ciudades resultará que estas sean más eficientes y sostenibles.

La iluminación de las ciudades podrá estar automatizada reduciendo significativamente el costo y el impacto ambiental. Las autoridades podrán tomar decisiones rápidas para mejorar la movilidad. Todo esto para una mucha mejor calidad de vida de los habitantes de las ciudades colombianas. Lo cierto es que hoy más que nunca, los futuros gobernantes de las ciudades colombianas, tienen la oportunidad y deben adoptar la tecnología como una herramienta fundamental para mejorar el bienestar social de los ciudadanos y lograr la preferencia de los votantes.

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