.
Tribuna empresarial 22/02/2021

Transformación digital

En tan solo un año, el tráfico por internet se incrementó 61% en Colombia, de acuerdo con datos de la CRC.

Este vertiginoso aumento tiene nombre propio. Las restricciones a la movilidad que se tuvieron que dar para prevenir la expansión del covid-19 hicieron que la población tuviera que volcarse masivamente a trabajar, estudiar, comunicarse, entretenerse, comprar y realizar transacciones financieras por internet.

La pandemia permitió mostrar la fortaleza de la infraestructura de telecomunicaciones, la capacidad de respuesta de las empresas y la velocidad de adaptación de los ciudadanos ante la nueva realidad. En estos propósitos, fue fundamental el trabajo articulado entre el sector privado y público, siendo este último el responsable, a través del Ministerio TIC y el regulador, de habilitar las condiciones institucionales y de política pública para acelerar los planes de conectividad desde el fomento de la inversión y la competencia.

En todo caso, la pandemia hizo más evidente la brecha digital que existe en el país, la necesidad de avanzar rápidamente para reducirla y permitir que la población más vulnerable en zonas rurales y urbanas, así como los microempresarios, puedan hacer parte de la transformación digital.

Por eso, es urgente seguir tomando medidas para lograr el cierre de la brecha de conectividad y apoyar la transformación productiva de todas las empresas.

De la celeridad en resolver estos temas, dependerán la velocidad con que se reactive la economía impulsada por la productividad y la reducción de la desigualdad socio-económica.

En concreto, es indispensable avanzar en los planes de conectividad para garantizar la masificación de los servicios TIC, especialmente en aquellas zonas rurales y apartadas.

Adicionalmente, urge mejorar las habilidades y competencias de la fuerza laboral de cara a las exigencias de la cuarta revolución industrial.

La transformación digital, en un entorno de industrias creativas, también requiere ajustar la normativa en propiedad intelectual para lograr mejores condiciones para el desarrollo del mercado de derechos de autor, e institucionalizar mecanismos en contra de la piratería audiovisual que impacta las finanzas del Estado, el empleo formal y la industria audiovisual nacional.

Una transformación digital exitosa también hace necesario seguir repensando las regulaciones e instituciones existentes, promoviendo una competencia moderna. Ello exige revisar clasificaciones obsoletas de servicios y mercados, eliminar las nuevas barreras de entrada y de inversión, y asegurarnos que las plataformas digitales sean más responsables y transparentes con el uso de los datos y el funcionamiento de sus algoritmos.

Colombia debe ser protagonista de la revolución digital. Ello supone cambiar la mentalidad y no verse solo como consumidores y usuarios de servicios digitales para verse como generadores de nuevos contenidos, herramientas y emprendimientos digitales.

La pandemia nos mostró que sí se pueden acelerar cambios sociales. Es hora de capitalizar ese aprendizaje.