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Analistas 04/08/2021

El covid mata

Juan Alberto Londoño Martínez
Ex viceministro de Hacienda

La vacuna contra el covid, sin importar cuál de ellas sea y el autocuidado, son la mejor herramienta que hoy tenemos para combatir este virus, seguir viviendo dentro de la mayor normalidad y así intentar recuperar nuestras condiciones de vida que se han deteriorado a lo largo de esta pandemia.

En Colombia han fallecido hasta este momento más de 121.000 personas por covid. ¿Se imaginan ustedes que todo colombiano que tenga un familiar, amigo o persona cercana que haya muerto por covid portara un lazo negro en su brazo o en su pecho, en señal de su pérdida?. Calculemos que por cada muerto 10 personas lo conocían y en consecuencia portarían ese lazo. Serían 1.200.000 personas con esa marca, veríamos un país de luto y en constante duelo. Es una de las formas en las que entenderíamos que este virus nos ha afectado a todos.

En mi caso, perdí a mi papá quien tenía 66 años y gozaba de perfecta salud. Él, mi amigo, mi ejemplo, mi consejero y mi apoyo, murió por esta enfermedad y sufro todos los días el dolor de su ausencia. Era Viceministro de Hacienda en ese momento y no tuve ni el tiempo ni el espacio para llorarlo, como tampoco para entender lo que me había sucedido, porque trabajé todos los días por este país. Al otro día de su muerte, el Gobierno Nacional, estando presente tal y como él me enseñó, radicó la reforma tributaria con el fin de atender a todas las víctimas de la pandemia y, por víctimas, me refiero a todos los que padecieron el virus, a quienes cayeron en la pobreza, a quienes perdieron su empleo, así como a quienes tenían una empresa y no sabían si la misma podría superar los cierres de las actividades económicas y los efectos por el bajo consumo de sus productos.

Trabajamos todos los días por dotar a los hospitales de la capacidad necesaria para brindar atención a todos los enfermos. Hicimos esfuerzos inconmensurables para obtener los recursos y adquirir las anheladas vacunas. Vacunas frente a las cuales hoy cínicos, politiqueros y personas que sólo quieren desestabilizar y generar caos, niegan su efectividad y desconocen el valor que representan para la sociedad. El Gobierno ha invertido más de $55 billones en atender la pandemia. Unos $40 billones se destinaron a través del Fome, $16 billones de ellos priorizados en salud y de estos más de $4 billones solo en adquirir las vacunas. Unos $14 billones fueron dirigidos a atender a la población más vulnerable con programas como ingreso solidario, giros adicionales de familias y jóvenes en acción y pagos de servicios públicos entre otros. Más de $10 billones se destinaron a proteger el empleo cuyo mayor programa fue el Subsidio a la Nómina PAEF. Todo esto sin contar los recursos adicionales en el presupuesto para construir obras de infraestructura y así lograr la reactivar la economía. Adicionalmente, se han desembolsado créditos para atender la emergencia en todos los sectores gracias a las garantías de hasta un 90% por parte de la Nación que se pusieron a disposición.

Ese esfuerzo que hemos hecho como sociedad para proteger vidas, salvar empresas, conservar empleos y reactivar la economía no se puede desconocer. Es inaudito que Gustavo Petro y sus seguidores, nieguen el valor que implica para los colombianos y en especial para los más vulnerables que todos nos vacunemos y continúe el plan nacional de vacunación. Debe resaltarse que hoy se han aplicado más de 27 millones de dosis, el proceso con ayuda del sector privado ha sido impecable. La evidencia científica demuestra que el riesgo para la salud y el de requerir una UCI se disminuye en más de 80%, las mezquindades políticas no lo pueden desconocer.

Las vacunas son vida y son la oportunidad de reactivar la economía, lo que implica mejor calidad de vida para los colombianos. Es un imperativo que todos nos vacunemos, que apoyemos al Gobierno en este propósito, aquí no caben los oportunismos. De igual manera, para dotar al país de los recursos para atender los efectos de la pandemia y mejorar las finanzas de la Nación, apoyar la reforma tributaria, aunque insuficiente, es una obligación de todos.