.
Analistas 24/02/2021

Retenciones en la fuente afectan pagos de tarjetas

En los últimos meses se viene hablando frecuentemente de la necesidad de reducir el uso del efectivo para crear una cultura de mayor legalidad y para fomentar el desarrollo económico del país. El gobierno es uno de los mayores promotores de la digitalización de los pagos y recientemente publicó el decreto 1692 del 18 de diciembre del 2020, modernizando la regulación para fomentar la aparición de nuevos jugadores y de esta manera incrementar la adopción de los pagos electrónicos, en especial de las MiPymes.

La bancarización y la inclusión financiera han venido creciendo rápidamente, particularmente entre los consumidores. Según el último reporte anual de la Banca de las Oportunidades, 85,9% de los adultos posee algún producto financiero, lo que ha dado lugar a diversos artículos y notas de prensa.

Sin embargo, lo que dichos artículos y notas de prensa han olvidado mencionar, es que la adopción de los pagos electrónicos por parte de las microempresas, que representan la gran mayoría de las empresas del país, es muy pequeña. La Banca de las Oportunidades en la segunda toma del estudio de demanda de servicios financieros ubica en un número cercano al 10% el porcentaje de microempresas que reciben pagos electrónicos.

El principal medio de pago electrónico para transacciones entre empresas y consumidores es la tarjeta. El país cuenta hoy en día con aproximadamente 50 millones de tarjetas. Infortunadamente los tarjetahabientes frecuentemente deben recurrir al efectivo cuando realizan transacciones con microempresas, porque como se vio anteriormente, la gran mayoría no acepta pagos con tarjetas, lo que dificulta el desarrollo de los pagos electrónicos.

La razón principal por la cual los microempresarios no aceptan pagos con tarjeta, es que les resulta muy costoso hacerlo. Por cada venta que realizan con tarjeta deben pagar diferentes retenciones en la fuente que en total oscilan entre 2% y 5% del valor de la venta, lo que dado su bajo nivel de formalidad empresarial, redunda en costos adicionales para estos.

Si a estas retenciones se suma la comisión que deben pagar los microempresarios a las entidades financieras, el valor total que deben pagar los microempresarios, asciende a un costo del 5% al 8% del valor de sus ventas, de manera que recibir pagos en efectivo en lugar de pagos electrónicos les saldría mucho más económico.

En el Conpes 3956, el Departamento Nacional de Planeación reconoce la importancia de considerar la formalización empresarial como un proceso gradual a medida que crecen y se desarrollan las empresas y se proponen diferentes políticas y estrategias para facilitar dicho proceso.

Uno de los primeros pasos en el camino de la formalización empresarial es la recepción de pagos electrónicos. Al aplicar retenciones en la fuente sobre el pago con tarjetas, lo cual es algo bastante inusual en el contexto internacional, el Estado fomenta el uso del efectivo, afectando seriamente sus propias políticas de formalización.

La eliminación de las retenciones en la fuente en los pagos con tarjeta podría ser la principal herramienta del Gobierno para fomentar la formalización empresarial de las microempresas y el gobierno debería aprovechar la coyuntura actual para eliminarlas en la próxima reforma tributaria.