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Inflación de alimentos

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De acuerdo con el Dane, la inflación de alimentos durante  2015 fue de 10,85%. El Gobierno le ha echado la culpa a la devaluación y al Fenómeno de El Niño. Estas dos causas se han presentado de tal manera que ocultan los errores de la política económica que llevaron a un aumento considerable de los precios de los alimentos. De acuerdo con la visión oficial, la devaluación es el resultado de la política monetaria de los Estados Unidos, y El Niño es un evento natural. Y como ambos eventos superan su margen de acción, el Gobierno no tendría nada que ver con la inflación de alimentos.

En realidad la inflación de alimentos es la conjunción de varios errores de la política económica, que se podrían resumir en: i) Desconocimiento de los síntomas de la enfermedad holandesa. ii) Falta de una política agropecuaria. iii) Firma de los tratados de libre comercio. iv) Déficit creciente de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Desconocimiento de los síntomas de la enfermedad holandesa. Mientras que el país vivió las bonanzas del petróleo y de la minería, el Gobierno negó los síntomas evidentes de la enfermedad holandesa: la revaluación del peso, el aumento de las importaciones y, sobre todo, la caída de la actividad industrial. En lugar de sembrar la bonanza y de aprovechar los excedentes para mejorar la productividad agropecuaria, se optó por el camino fácil de aumentar la importación de alimentos, que llegó a 11 millones de toneladas año.

Falta de una política agropecuaria. El Informe de Desarrollo Humano, Colombia Rural, y la Misión Rural, han puesto en evidencia la falta de una política agropecuaria. Ambos estudios llaman la atención sobre la necesidad de modernizar la agricultura, y proponen cambiar de perspectiva. En lugar de continuar dando subsidios directos a los productores se debe mejorar la oferta de servicios públicos (vías, riego, educación, salud, asistencia técnica, créditos baratos, etc.).

Firma de los tratados de libre comercio. Los tratados de libre comercio se firmaron con países que subsidian 50% del ingreso de los agricultores. Apenas ahora, en diciembre, la Organización Mundial del Comercio en su reunión en Nairobi (Kenia) tomó la decisión de eliminar los subsidios a la agricultura. Mientras existan los subsidios en los países desarrollados, la agricultura colombiana no puede ser competitiva.

Déficit creciente de la cuenta corriente de la balanza de pagos. El déficit en la cuenta corriente no es nuevo. Se ha venido agudizando desde comienzo del año 2000, y ahora es cercano a 6% del PIB. El progresivo aumento del déficit se podría interpretar como el fracaso de los tratados de libre comercio, que han servido para que Colombia importe mucho más de lo que exporta. Por tanto, no se puede decir que el desbalance del sector externo se deba, exclusivamente, a la disminución del precio del petróleo.

El Banco de la República tiene que resaltar en sus análisis, los factores estructurales que inciden en la inflación de alimentos. Junto con el Gobierno debería estar llamando la atención sobre la necesidad de estimular la productividad en el agro. Desde el punto de vista del consumo, la inflación de alimentos perjudica especialmente a las familias pobres, ya que los alimentos tienen un peso relevante en la composición de su canasta de bienes. Tienen razón los sindicatos al protestar porque el aumento del salario mínimo estuvo muy por debajo de la inflación de alimentos. Sin duda, la capacidad adquisitiva de los más pobres se ha deteriorado. ¡Feliz 2016!

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