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Contrafactuales cómodos

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En el análisis del impacto de las políticas públicas la selección del contrafactual determina el resultado del ejercicio. El contrafactual permite inferir lo que habría pasado si no se hubiera tomado la decisión de política pública que se quiere evaluar.

No obstante, la relevancia del contrafactual, su escogencia suele ser ligera. Al optar por un contractual cómodo se llega a resultados obvios, casi tautológicos, que normalmente favorecen la intencionalidad de quien contrata el estudio.

Recientemente se han popularizado tres tipos de evaluación de impacto que gracias a sus contrafactuales cómodos, legitiman decisiones de política pública que son muy discutibles.

El contrafactual de Más Familias en Acción suele ser los hogares “cercanos” que no fueron escogidos para participar en el programa. La cercanía significa que los hogares “no tratados” tienen características similares a las de los hogares “tratados”. Estas evaluaciones llegan a la conclusión, cuasi tautológica, que los hogares vinculados al programa están en mejores condiciones que los que no participaron.

De allí se sigue, entonces, que Más Familias en Acción ha sido un éxito. Pero por otro camino distinto, valdría la pena preguntarse cuáles habrían sido los impactos si en lugar de entregarle $4 billones cada año a las familias, se les hubiera garantizado trabajo a través de inversiones en diferentes obras públicas.

Sin duda, este contrafactual que nunca se ha analizado es complejo, y la metodología de evaluación es más exigente. Desde el punto de vista conceptual es plausible afirmar que programas bien orientados de inversión pública generadora de empleo, podrían tener una mayor incidencia en la calidad de vida de los hogares que los subsidios monetarios.

El contrafactual de Ser Pilo Paga son los jóvenes que estuvieron a punto de entrar al programa y no lo lograron. Las características socioeconómicas de los no admitidos son muy similares a las de los afortunados que fueron seleccionados.

Al comparar la situación de ambos grupos se llega a la conclusión – también tautológica – que los beneficiados con el programa están mejor que los que no fueron escogidos. Habría un contrafactual menos cómodo pero que abre una discusión de política pública más interesante: ¿qué habría pasado si con el casi billón de pesos de Pilo Paga se hubieran ampliado los cupos de la Universidad Nacional?

El contrafactual para evaluar los resultados de la distribución de las regalías también es cómodo. Se compara la situación del municipio que recibió las regalías con lo que le habría sucedido sin regalías. De nuevo, el resultado es obvio y tautológico: es mejor recibir regalías que no hacerlo.

La piñata de las regalías, y su dispersión en 12.420 proyectos se justifica argumentando que el Gini de la distribución de regalías mejoró. Por construcción este resultado es tautológico. El contrafactual incómodo ha sido planteado por la Contraloría: ¿qué hubiera pasado si en lugar de miles de proyecticos, las regalías se hubieran invertido en unos pocos programas estratégicos con alcance regional? El gobierno prefiere no responder.

La evaluación de impacto, ahogada en los detalles matemáticos y econométricos, suele dejar por fuera las preguntas básicas de la política pública. Y los resultados miopes que se arman con discursos tautológicos, están anclados en contrafactuales excesivamente cómodos.

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