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El Niágara en bicicleta (cuarta parte)

La Procuraduría anunció hace dos días, que está dispuesta a investigar y, ha pedido a la Superintendencia de Salud que haga una intervención formal, a la compañía Medimás. Recordemos que Medimás asumió la operación de Cafesalud desde agosto de 2017, en una compra que superó los $1,45 billones para atender en todas las regiones del país a más de 5,6 millones de usuarios.

La Procuraduría ha encontrado más de 10.000 quejas en menos de un mes, y algunas anomalías en entrega de medicamentos, incapacidades, licencias de maternidad, inconsistencias en afiliaciones y sobre todo irregularidades en el proceso de remisión de pacientes a entidades prestadoras del servicio de salud.

Al momento de materializar el negocio de Cafesalud, los nuevos dueños se comprometieron a prestar el servicio en las diferentes regiones, en muchas de ellas por intermedio de contratos de prestación de servicio con clínicas e IPS que se encargarían de atender a los pacientes. La realidad es que, a la fecha, en más de 20 departamentos, hay unos “memorandos de entendimiento”, que para efectos jurídicos es como un precontrato, pero no se ha formalizado un documento que garantice la operación. Solo para citar un ejemplo, en el departamento de Arauca, hay cerca de 20 pacientes con insuficiencia renal que requieren diálisis de manera periódica y a la fecha no han sido atendidos por la nueva Medimás. Cada día que pasa en donde no se perfeccionen los contratos, con las IPS de cada departamento, estamos ante prácticamente una condena a muerte de estos usuarios.

La Superintendencia es la invitada a sancionar e intervenir a la entidad por el marco jurídico vigente. El Procurador Fernando Carrillo habló de “alerta roja” ante la situación que se ha generado con la que es hoy, la EPS más grande de Colombia. La entidad ha recogido las denuncias, y en el acompañamiento de vigilancia del proceso de venta de Cafesalud, siempre ha estado atenta a la capacidad instalada y de todo el detalle del empalme natural. Carrillo dijo que no se puede permitir que aquí aparezca una nueva Saludcoop. Los datos de la Superintendencia sobre los incumplimientos son contundentes. Los casos de atención especializada de pacientes de alto costo, o en los pacientes en los que está en riesgo su vida, son dramáticos y recurrentes. Las tutelas, por ejemplo, que los usuarios debieron interponer ante los juzgados cuando eran afiliados a Cafesalud, deben ser ahora atendidos por Medimás, pero la realidad es que los fallos de tutela se enredaron cuando hubo el cambio de razón social.

Se ha utilizado el cambio para dilatar aún más el cumplimiento de las tutelas y obligar a los usuarios a arrancar de cero el proceso de reclamación por vía jurídica, algo que ni siquiera debería pasar.

No podemos dejar que Medimás sea Medimenos. Si es la EPS más grande del país debe funcionar de manera adecuada. Es cierto que se necesita una gran reforma a la manera como fluyen los dineros dentro del sistema, pero se debe buscar un mecanismo de distribución más expedito para que médicos, clínicas, IPS y demás actores de la industria tengan menos problemas de cartera y todas las entidades una capacidad operativa mejor. Al igual que en el sistema financiero en el que hay regulación fuerte, y una entidad como Fogafín, existe para subsanar eventuales problemas de entidades puntuales, la salud necesita llegar a un modelo estructural similar. Seguimos en la canción de Juan Luis Guerra.