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“Sony-leaks”: campanazo de alerta a la seguridad informática

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Hasta hace unos pocos días el mayor escándalo de robo de información confidencial fue el protagonizado por el joven militar de 25 años, Bradley Manning, quien reconoció haber entregado 700.000 documentos confidenciales al sitio de internet WikiLeaks, liderado por Julian Assange, haciendo público lo que consideró eran abusos del gobierno estadounidense en los conflictos de Irak y Afganistán.

Recientemente se hizo pública la existencia de un grupo que opera un sistema de espionaje llamado “Darkhotel”, el cual supuestamente lleva cuatro años robando datos confidenciales de altos ejecutivos corporativos que viajan por el extranjero, mientras se hospedan en hoteles de lujo. Los objetivos incluyen altos ejecutivos de los Estados Unidos y Asia que realizan viajes de negocios e invierten en la región Asia-Pacífico: directores ejecutivos, vice presidentes, directores de ventas y marketing así como personal importante de Investigación y Desarrollo 

El caso de WikiLeaks es considerado por muchos un nuevo modelo de información y periodismo y sus defensores argumentan que no tiene sentido la reacción de las autoridades americanas que consiste en lo de siempre: “matar al mensajero”, cuando la opinión pública debería concentrarse en la información divulgada y lo que revela en términos de las tácticas que usan los gobiernos para obtener información estratégica. Lo de “Darkhotel” es por el contrario un ejemplo claro de espionaje industrial, un delito internacional que debería ser castigado y que debería alertar a oficiales de gobiernos y ejecutivos del peligro que conlleva el uso casual de redes de telecomunicaciones inseguras y que puede ser evitado con plataformas seguras como los “Blackphone” o la plataforma de Blackberry, la cual, por cierto sigue siendo usada por el presidente Obama.

La intrusión a la red de Sony Pictures sucedido hace unos días, nos demuestra el riesgo que cualquier corporación enfrenta a diario en este mundo donde toda la información confidencial y las comunicaciones internas de una empresa, residen en granjas de servidores dispersos por el mundo, interconectados y en casos como este protegidos por sistemas débiles o vulnerables al ataque de terroristas o “ciber-criminales”. La filtración de documentos internos que ha causado revuelo en el estudio, una unidad de la multinacional japonesa Sony Corp, muestra las discusiones internas claves sobre el futuro de la compañía. Los hackers han venido publicando sistemáticamente, decenas de documentos que incluyen salarios e información financiera, planes de marketing, contratos, guiones. Lo que mas inquietos tienes tanto a los ejecutivos de la compañía como a los inversionistas de la empresa matriz Sony Corp, es la salida a la luz de varios intercambios de correos electrónicos de la copresidenta Amy Pascal. Estos correos incluyen bromas sobre la raza del presidente Barack Obama, críticas a reconocidos actores como Angelina Jolie y Michael Fassbender entre otros. 

Este ciber-ataque, mas allá del devastador efecto negativo que tiene para la imagen de la compañía, también pudiera costarle decenas de millones de dólares, algo que Sony ya vivió hace menos de tres años, cuando otros hackers atacaron la red de Playstation, lo cual le representó pérdidas por mas de US$170 millones. 

Este tipo de ataques, que cada vez parecen mas frecuentes, son un campanazo de alerta a gobiernos y multinacionales y nos hacen repensar el tema de la seguridad informática corporativa debido al efecto a largo plazo que este tipo de fugas de información puede generar. El papel del CSO (Chief Security Officer) de las empresas toma cada día mas relevancia y la necesidad de dedicar esfuerzos y presupuestos al control de la seguridad informática no se puede menospreciar.

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