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Medios de pago: reto vigente

Aunque en Colombia la penetración y el uso de las tarjetas de crédito no son tan significativos como en Brasil o Chile, en los últimos dos años se ha reportado un crecimiento real anual importante en el uso de esos plásticos, lo que para comerciantes y representantes del sector financiero es una buena noticia y al mismo tiempo una confirmación de la importancia que está adquiriendo este medio de pago. Según estudios recientes, en Colombia, el número de tarjetahabientes está alrededor de 8 millones.

A diferencia de mercados con mayores niveles de bancarización como los Estados Unidos y algunos países de Europa Occidental, en Colombia menos de 20% de lo que las personas destinan para sus gastos, actualmente se paga a través de tarjetas de crédito. Las razones que se esgrimen para el bajo uso del dinero plástico, incluyen la baja aceptación que tienen aún las tarjetas, tanto débito como crédito en locales comerciales y puntos de prestación de servicios a lo largo del país, la tradicional preferencia por el efectivo, y en general, la poca educación financiera del ciudadano común y corriente.

El auge del comercio electrónico ha generado un impulso muy fuerte para que los ciudadanos se interesen más por convertirse en usuarios de estos medios de pago. Tanto entidades financieras como los grandes jugadores del comercio organizado han puesto un especial esfuerzo en mercadear las tarjetas de crédito como un instrumento de pago más allá que de simple endeudamiento. 

Uno de los servicios donde desde sus inicios en otros mercados, el uso de una tarjeta de crédito fue necesario es el que ofrecen Uber y Lyft. Uber permanece siendo el líder de la industria y el que tiene mayor presencia en Latinoamérica y quien continúa popularizando su servicio, a pesar de la oposición de las compañías de taxi y en algunos casos de los gobiernos municipales, así como de los bajos niveles de bancarización de mercados como el de Colombia. 

La necesidad de expandir el alcance de estas plataformas a usuarios no bancarizados o sin tarjetas de crédito o débito es evidente incluso en mercados desarrollados. En respuesta  a la necesidad de un medio de pago alterno de segmentos de mercado como el de estudiantes, trabajadores informales y menores de edad en los Estados Unidos, la aplicación Lyft lanzó tarjetas de prepago para el uso en su plataforma. Estas tarjetas físicas inicialmente se comercializarán en los cafés de la marca Starbucks. La respuesta de Uber no se hizo esperar, el gigante de la industria de las aplicaciones de transporte, anunció hace unas semanas sus planes para comercializar tarjetas en más de 30.000 puestos de venta en Estados Unidos, incluyendo locales de Walmart y las farmacias CVS. 

Aunque suena paradójico que aplicaciones como Uber y Lyft, que son 100% digitales, tengan que recurrir a tarjetas pre-pagadas, un recurso del mundo físico, lo que sí es claro es que este tipo de mecanismos de pago, da la oportunidad a las compañías prestadoras de servicio de incrementar el tamaño del mercado de sus potenciales usuarios. 

Esta estrategia de adicionar métodos de pago alternativos en este tipo de plataformas seguirá siendo una de las prioridades de estas compañías, en todos los mercados emergentes. No sería raro que incluso la aceptación de efectivo sea una opción permanente en poco tiempo como lo señala el hecho que Uber haya empezado un piloto con usuarios en Panamá, México, Sudáfrica, Inglaterra, Brasil y Colombia. El propósito del mismo es probar cómo usuarios y conductores adoptarían esta nueva forma de pago. 

La estrategia de adicionar sistemas alternos a la tarjeta de crédito también puede verse como una medida defensiva de estas plataformas que han generado tanta polémica y oposición. El tener habilitada la opción de recibir efectivo neutralizaría posibles medidas como la que una jueza en Buenos Aires, Argentina, adoptó al exigir a las compañías de tarjetas de crédito bloquear las transacciones para pagar Uber.