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Salve al fracasado

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Guillermo Cáez Gómez

En una anterior columna escribía y describía cómo la experiencia personal del fracaso en este país no solo es un equivocado estigma, sino que es casi una condena a cadena perpetua financiera tan solo superable a través de cambios profundos en la concepción del sistema en Colombia. No todo está perdido para el fracasado y su etiqueta.

Los senadores David Barguil y Luis Fernando Velasco presentaron ante la Comisión Primera del Senado una iniciativa que busca brindarle un alivio a quien no tuvo los recursos para poder cumplir con sus obligaciones financieras y terminó condenado al exilio financiero. El proyecto de ley busca crear una especie de “amnistía” para quienes puedan cancelar sus acreencias vencidas dentro de los primeros seis meses de vigencia de la ley y por una sola vez. Una gran oportunidad para volver al mundo financiero y retomar el rumbo.
Además de esta propuesta, el proyecto de ley tiene previsto dentro de sus artículos reducir el tiempo de sanción al tiempo que efectivamente haya permanecido en mora (y no el doble como actualmente está reglamentado); a su vez prevé que, apenas se elimine el reporte negativo, la calificación crediticia mejore de manera inmediata y automática sin que deba hacerse nada al respecto para poder subirla y ahí sí volver ser sujeto de crédito.
Fuera de eso -de aprobarse el proyecto de ley- usted podrá revisar su información financiera de forma gratuita y sin que eso incida en su calificación, a diferencia de lo que pasa actualmente: es una absoluta grosería que por consultar su propia información se vea castigado.

Una de las mayores novedades que trae esta iniciativa legislativa es que se propone castigar la inactividad judicial del banco al momento de la mora. ¿Qué quiere decir esto? Resulta que muchas entidades financieras no inician procesos judiciales en contra de sus deudores, pero sí los reportan. El proyecto tiene previsto que si, luego de cinco años, la entidad no ha iniciado la acción ejecutiva para la recuperación judicial de su cartera, el reporte caduca, es decir, el deudor debe ser removido de las centrales de riesgo y su calificación volverá a normalizarse.

La importancia de este proyecto de ley radica en la cantidad de oportunidades que se pueden presentar para quienes han fracasado y, de una u otra manera, están queriendo aportar de manera productiva al país, pero cuyas opciones de crecimiento terminan limitándose por cuenta de la imposibilidad de acceder a créditos y financiar sus operaciones. En el pasado, cuando por primera vez se tramitó el proyecto de ley, algún sabio que pretendía desestimar el trámite se atrevió a afirmar que de hacerse realidad estas propuestas se generaría un pánico financiero y un posible colapso del sector. Más lejos no puede estarse de la realidad si, por el contrario, podrá dinamizar su cartera, apoyar el crecimiento de la economía y con él la posibilidad de captar nuevos sujetos de crédito que tuvieron un pasado que debe ser olvidado.

Esta columna pretende que cobijemos a estos senadores Barguil y Velasco sin importar si se comparte o no la totalidad de sus posturas. Ambos congresistas están dando una verdadera batalla para volver al sistema financiero verdaderamente justo y nuestro deber ciudadano es apoyar las iniciativas que realmente buscan mejorar las condiciones de los colombianos. Así que, estimados lectores, los invito a no perder de vista este proyecto de ley y apoyarlo hasta que sea una realidad.

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